«Aquí se aprende a distinguir qué es realmente importante»

Fernando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

Sor Clara Alonso, en el Refugio Padre Rubinos
Sor Clara Alonso, en el Refugio Padre Rubinos GUSTAVO RIVAS

En plena crisis, su labor con los necesitados es cada vez más necesaria

30 abr 2012 . Actualizado a las 07:01 h.

Es la cara amable y la mano firme de la realidad más cruel de la ciudad. Dirige con su sonrisa inquebrantable el Refugio de Padre Rubinos, ese espejo de la sociedad coruñesa, termómetro de nuestro infortunio y nuestra solidaridad. Sor Clara Gallego Marcos está a la cabeza de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul que se hacen cargo de los más necesitados. Zamorana, pero nacida hace 64 años en Huelva por caprichos del destino, lleva tres en Padre Rubinos, aunque conoce la ciudad desde hace mucho tiempo y, probablemente, mejor que nadie.

-Su relación con A Coruña viene de lejos.

-Llevo destinada en Galicia desde 1974, primero en Vigo y, desde el 83 al 92, aquí. Estuve en la parroquia de Santo Tomás, con el programa de ayuda a domicilio de Cáritas, y venía entonces con los jóvenes de la parroquia a Padre Rubinos, a echar una mano. Pero regresé a Astorga para cuidar a mis padres y estuve en León, en un centro de acogida a víctimas de violencia doméstica. Y hace tres años volví. Una va a donde la mandan.

-¿Siempre ha estado dedicada a los más necesitados?

-Por partida doble. Soy por vocación Hija de la Caridad y por formación psicóloga y trabajadora social. Así que mis destinos han estado siempre muy claros.

-Escogió un camino difícil.

-Pero muy grato. En el Refugio aprendes mucho. En primer lugar a relativizar y distinguir qué es realmente importante. Encuentras personas muy heridas, y eso imprime un sello en tu vida. San Vicente de Paul decía que los pobres eran su peso y su dolor, y así los sentimos aquí. Pero es impagable la alegría que puedes sentir cuando ves que alguien consigue insertarse en la sociedad, en su familia.

-¿Ocurre eso frecuentemente?

-Antes más, pero ahora está más difícil. Y a medida que va pasando el tiempo y no hay soluciones, los chicos van perdiendo el ánimo. Antes siempre salía algo, empapelaban la ciudad con sus currículos y alguna respuesta había. Ahora es un momento muy crítico.

-Notan especialmente la crisis.

-Vemos dramas incluso entre gente, digamos, con vidas normalizadas pero que no encuentran trabajo. Hombres que agotan el colchón familiar y terminan aquí. Por eso planteamos actividades para que estén el menor tiempo posible en la calle.

-Está hablando de un nuevo tipo de usuario del Refugio.

-Sí, pero que convive con el que ya existía antes. Y con las medidas económicas anunciadas me temo que todo va a volverse todavía más complicado.