«Decidí abrir una carnicería halal nada más quedarme en el paro»

Lucía Rey
lucía rey LUGO / LA VOZ

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OSCAR CELA

Acaba de montar una tienda de productos islámicos cerca de A Milagrosa

21 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Para Rachid Es Said estar activo es casi tan importante como respirar. Con veinte años se marchó de Casablanca para venir a España. Trabajó como escayolista en el sector de la construcción durante cinco años, en obras en Lugo y en Foz. Hace un mes se quedó en el paro, y hace dos semanas abrió su primer negocio, la carnicería Yasamín Halal. Lleva el nombre de su sobrina. «Nada más quedarme en el paro decidí abrir una carnicería halal porque la gente echaba mucho de menos esa carne. Con la crisis, hay que buscar otra cosa, y con los ahorros que tenía la monté», explica el joven emprendedor marroquí. Visión no le falta. El establecimiento está situado en un bajo de la Rúa do Buxo, cerca de A Milagrosa, el barrio lucense que más población musulmana concentra, y que demanda carne de animales sacrificados mediante el rito halal, que sigue los preceptos del Corán.

La mayoría de las carnicerías de este tipo que abrieron en los últimos años en la ciudad acabaron cerrando por problemas de abastecimiento, ya que, por ahora, ningún matadero lucense emplea el halal. Rachid vende ternera, conejo, pollo y mortadela halal, además de hígado, tripas y otras vísceras. Trae la mercancía de Zamora.

Pero el negocio que ha montado va bastante más allá y en las estanterías del comercio también es posible encontrar cantidad de productos islámicos de alimentación: desde cuscús y azafrán, a sopas, bebidas y frutos secos, pasando por té tradicional o aceitunas, e incluso complementos afrodisíacos. Casi todos son originarios de Marruecos. «También tenemos pan congelado y Laban, una especie de leche árabe fermentada, que sería como puede ser aquí el queso de casa», apunta el empresario.