Nació en Alemania hace 130 años

La Voz

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11 abr 2012 . Actualizado a las 12:24 h.

Esta conquista social, que caracteriza especialmente a las democracias europeas y que no se ha desarrollado con tanta amplitud en otros países del mundo, tiene su origen en las leyes que promovió en el Parlamento alemán el llamado canciller de Hierro, Otto von Bismarck, hace casi 130 años. En 1883, este político, que dirigió el gobierno del káiser Guillermo II, remitió al Parlamento alemán un proyecto de ley que imponía el seguro obligatorio contra enfermedades y accidentes para todos los trabajadores de la industria y de la Administración. La ideología de Bismarck no era precisamente socialista, pero fue el mejor medio que encontró para atajar el creciente malestar de los obreros alemanes, hasta entonces completamente desprotegidos por las leyes. La nueva ley entró en vigor el 15 de julio de 1883. En ella se determinaba que el coste de estos seguros obligatorios debía ser abonado en dos terceras partes por los trabajadores y una tercera parte por los empresarios.

La ley fue impugnada ante la consideración de que no se debía exigir su financiación a los trabajadores. La impugnación prosperó y en 1884 se aprobó que corriera por completo a cargo de los patronos.

Durante los años siguientes el sistema se extendió a los trabajadores agrícolas (1886) y después se estableció el seguro de jubilación e invalidez (1889). El seguro se fue aplicando a otros trabajadores y en 1901 se recopiló toda la legislación en el Código de Seguros Sociales.

Sin embargo, el de Bismarck no fue un verdadero sistema público de seguridad social, porque la prestación de los seguros provenía de empresas privadas y porque la cobertura se reservaba solo a los trabajadores. El auténtico concepto de seguridad social pública incluye dos características: el propio carácter público del servicio y la cobertura total de la población.

Para llegar a un sistema verdaderamente público en el que el Estado se hiciera responsable integral de la Seguridad Social hubo que esperar a la Ley de Seguridad Social de Nueva Zelanda (1938), que sirvió de modelo para muchos otros países.