Lengua, mates y malabares

Bajo las carpas los jóvenes contribuyen al espectáculo pero no desatienden sus obligaciones. Nos colamos en la escuela del circo


La profesora Gema nunca llega tarde a clase. Es complicado que eso ocurra cuando entre el aula y su cama hay solo una puerta de separación. Gema es la maestra del circo Richard Bros y recorre la Península en una caravana mitad casa mitad colegio. Estos días, durante la gira gallega, apenas tiene cuatro alumnos, pero de muy distinta condición, edad y necesidad. Sara es una tímida niña portuguesa que afronta las primeras lecciones básicas de la escuela. Tania, adolescente búlgara, avanza en la enseñanza de secundaria al tiempo que intenta dominar el castellano. Más desenvoltura muestran Michael y Justin, dos simpáticos chavales que estudian por las mañanas y se transforman en payasos durante las actuaciones vespertinas. «Allá adonde voy, la gente me pregunta si estudio como un chico normal? oiga, ¡pero si yo soy un chico normal», explica Michael, natural de Évora. Justin, un malagueño de padre lisboeta y madre cántabra, ahonda en la reflexión de su compañero. «Algunos deben de pensar que somos como animales, me preguntan si tengo ducha y cocina aquí en el circo? ¡pero si tengo una televisión de plasma enorme que ya quisieran ellos!», dice riendo. La televisión es una de las principales distracciones en el circo. Cada caravana exhibe ante la puerta de entrada una antena parabólica sujeta a elementos tan domésticos como una bombona o un tendal. Y alguna tiene dos. ¿Dos? ¿Por qué dos? «Es que la mujer es holandesa y el marido italiano y cada uno quiere ver la televisión de su país», aclara Sandro, miembro del circo Richard Bros.

Volvemos al aula. Aunque siempre es la misma, cada lugar les aporta algo diferente. En ocasiones, episodios incómodos que con el paso del tiempo se recuerdan con humor.

-¿En qué sitio nos entraron las hormigas?

-En Langreo, profesora.

Gema es del barrio burgalés de Gamonal, presentó un proyecto ante el Ministerio de Educación sobre una escuela itinerante y obtuvo la plaza, que la ha llevado a impartir clase en el mismo espacio a alumnos de entre cuatro y 17 años. Pero lo encuentra muy gratificante. «En un aula convencional, a los niños les da más vergüenza preguntar; aquí no, aquí es todo espontaneidad y eso lo hace mucho más fácil», señala.

Recreo

Como todo colegio, en este también se goza de recreo. El clima y la ciudad marcan la posible actividad. Si llueve, a la carpa. Si hace sol, un breve paseo por la ciudad, pero siempre en clave didáctica. Después de Culleredo, los miembros del circo Richard Bros se han instalado esta semana en Narón, donde comenzarán las actuaciones de su espectáculo Galtük a partir del viernes. Después, Santiago.

La rutina escolar comienza a las nueve de la mañana. Mientras ellos aprenden, los operarios limpian el entorno del circo y sus habitantes realizan las labores domésticas habituales de cualquier vivienda. En el encerado, Gema ha escrito las palabras morfema y lexema. Quizá con el paso de los días aún sigan ahí escritas, mientras por la ventana ya ha cambiado el paisaje.

EN Culleredo UN Martes DE 11.00 a 13.00 horas

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