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21 mar 2012 . Actualizado a las 13:02 h.

Especies y subespecies

De todas las especies de focas, la común es la más ampliamente distribuida. Vive en las zonas templada y subártica de los océanos Atlántico y Pacífico norte y, según las últimas estimaciones, la población mundial alcanza los 500.000 individuos.

Aunque en los últimos años se ha discutido mucho en lo que respecta a la clasificación de la foca común, se reconoce que existen cinco subespecies separadas: la del Atlántico oriental (P. vitulina vitulina), la del Atlántico occidental (P. vitulina concolor), la del Pacífico oriental (P. vitulina richardsi), la del Pacífico occidental (P. vitulina stejnegeri) y la foca de Ungava (P. vitulina mellonae), que también se conoce como foca de Lacs des Loups y que vive en los ríos y lagos de la península de Ungava, al norte de Quebec (Canadá). Así pues, nuestras focas son ejemplares de Phoca vitulina vitulina, una subespecie de la que se cree que existen 93.000 ejemplares que, en el medio natural, se distribuyen desde la península de Svalbard, en Islandia, hasta Portugal.

Animales gregarios

Las focas comunes son animales gregarios que se reúnen en pequeños grupos para reproducirse, mudar el pelaje y descansar. Se asientan en diferentes tipos de hábitat, incluyendo costas rocosas, arrecifes, playas de arena o grava, lodazales intermareales, barras de arena, puertos e incluso plataformas de hielo flotantes. El asentamiento en una determinada zona parece estar determinado por los ciclos de mareas y suele producirse con mayor frecuencia durante el otoño y el invierno, en lugar de durante el verano y la primavera.

Los miembros de cada grupo permanecen en el mismo lugar durante un año, aunque suelen realizar viajes, a veces de hasta 500 kilómetros, para alimentarse.

Apareamiento y reproducción

Se sabe muy poco acerca de los rituales de apareamiento de la foca común. Durante la época de reproducción, los machos realizan exhibiciones acuáticas y vocalizaciones submarinas, que pueden estar relacionadas con la competencia con otros machos o servir para atraer a las hembras. Las luchas son frecuentes durante este período y los machos llegan a perder hasta un 25 por ciento de su peso.

La época de reproducción de la foca común varía para cada población. En el Atlántico oriental se centra en los meses de junio y julio. Las crías, que suelen nacer con el pelaje definitivo, son muy precoces y son capaces de nadar y bucear inmediatamente después de su nacimiento. Pesan entre un 13 y un 14 % del peso de la madre y permanecen con ella alrededor de cuatro semanas. Durante este tiempo engordan a razón de entre 0,5 y 0,7 kilos cada día.

Después de su emancipación, los cachorros de foca común suelen abandonar su lugar de nacimiento y recorren grandes distancias para explorar.

Cambio de chaqueta

Otro momento importante en la vida de las focas comunes es el del cambio de pelaje, que en el caso de las poblaciones del Atlántico oriental suele tener lugar entre junio y septiembre, aunque la época puede variar según la edad, el sexo y el estado reproductivo de cada individuo. Durante el cambio de pelo, las focas permanecen mucho tiempo fuera del agua, probablemente debido a que el calentamiento de la piel acelera el crecimiento capilar, y su actividad metabólica y apetito se reducen considerablemente.

Las focas comunes se alimentan de una gran variedad de peces, crustáceos y moluscos que capturan buceando cerca de la costa en aguas poco profundas, aunque esta especie puede descender sin problemas hasta los 500 metros de profundidad. En cuanto al tamaño corporal, los machos adultos miden entre 1,4 y 1,9 metros y pesan entre 55 y 170 kilos, y las hembras miden de 1,2 a 1,7 metros y pesan de 45 a 105 kilos. Las crías nacen midiendo de 70 a 100 centímetros y pesando 8 o 12 kilos. Las hembras alcanzan la madurez sexual entre los 3 y los 6 años de edad y los machos entre los 3 y los 7. Las focas son animales bastante longevos: por término medio las hembras viven unos 30 o 35 años y los machos 20 o 25.

¡Identifíquese!

Ahora que tenemos tantas focas para observar resulta muy divertido jugar a intentar reconocerlas. Aquí van algunos datos para ayudaros a reconocer a alguna de ellas. Paula tiene pocas motas es su pelaje, además posee una mancha muy oscura, a modo de peluquín, en la parte superior de la cabeza. Gregor es similar en tamaño a Lara, pero se distingue de ella por las ojeras de color claro que rodean sus ojos. Además, el pelaje de Lara es el que tiene el tono más oscuro. En cuanto a Bine, ni que decir tiene que su gran tamaño la hace fácilmente reconocible. El hecho de que cada animal pueda distinguirse del resto facilita mucho las tareas de mantenimiento y cuidado. Fijándose en los detalles que diferencian a cada foca, los cuidadores pueden saber a quién están dando de comer y de este modo asegurar el reparto equitativo de las raciones diarias. Las peculiaridades de cada una sirven también para estudiar sus pautas de comportamiento y controlar el estado de salud de cada animal.