Última obra para salvar lo que queda de la ría

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago FERROL / LA VOZ

FIRMAS

CÉSAR TOIMIL

Serán necesarios al menos tres años más y casi 45 millones para completar el saneamiento de la margen norte

18 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El titular podría ser «sin novedad en la ría de Ferrol», que sigue engullendo día tras día las aguas residuales que generan la mayoría de los más de 100.000 residentes en Ferrol, Narón, Fene, Mugardos, Ares y Neda. Así ha sido desde 1975, cuando surgieron las primeras iniciativas para sanear los vertidos a la ría. Así ha seguido durante el último año y medio, a pesar de la finalización de la ansiada estación depuradora de Cabo Prioriño, en la que se invirtieron casi 34 millones de euros. Apenas la cuarta parte de los 123 millones invertidos en todo el proyecto de saneamiento, una enorme cantidad de dinero que hasta la fecha no ha servido para evitar que la ría siga siendo el mayor urinario público de la comarca.

Pero la Administración no solo ha fallado a la hora de poner a salvo el brazo de mar que explica la existencia misma de Ferrol, el mejor puerto natural de Europa en palabras de los británicos y un espacio único que en su día daba trabajo a más de un millar de mariscadores y en el que habitan hasta 18 especies únicas. Tampoco se ha limitado a incumplir por sistema las mismas normativas medioambientales que corroboró en las instituciones europeas y que le obligaban a tener saneada la ría desde finales de los 90. Además la Administración ha dilapidado grandes cantidades de dinero público sin necesidad alguna.

Un tubo imprescindible

¿Por qué se sigue vertiendo y por qué se han producido pérdidas millonarias? Porque al aparato de saneamiento de la ría le falta la base: la red de tuberías y conexiones que deben recoger las aguas fecales y trasladarlas desde los núcleos urbanos hasta la estación depuradora. La pieza clave de esa base es el colector de la margen norte, una tubería que debería salir del fondo de la ría en Xuvia y recorrer Ferrol y Narón hasta A Malata, donde enlazaría con las obras ya hechas. El colector debe estar conectado a las numerosas tuberías secundarias que recogerán el agua sucia de los barrios.

El problema es que el colector ya existe. Fue una de las pocas infraestructuras realizadas durante los gobiernos de Manuel Fraga para sanear la ría de Ferrol. La tubería costó 1.300 millones de pesetas, 12,3 millones de euros, invertidos entre los años 1994 y 1998 en una larga serie de obras que obligaron a levantar el centro de Ferrol, desde Irmandiños hasta Esteiro.

Una infraestructura perdida

Ese colector, según los estudios encargados por la Xunta a la empresa Eptisa, ya no puede ser utilizado. Los años de abandono de los sistemas de impulsión y de la tubería en sí lo han plagado de grietas y filtraciones. Tantas que va a ser necesario sustituirlo o reemplazarlo casi en su totalidad, como muestra el gráfico que acompaña esta información. Unas tareas, que incluyen mejoras y nuevas conexiones, para las que va a ser necesaria una inversión de casi 45 millones de euros más.

El 70% de ese dinero procederá de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (Feder), pero el resto correrá a cargo de las instituciones españolas. Una parte de esos fondos los financiará la Xunta de Galicia, pero unos 11 millones serán sufragados por el Concello de Ferrol, que los devolverá a la Administración central a un ritmo de 400.000 euros al año.

Claro que el dinero no es el único problema, porque la ría sigue engullendo y engullendo. Según algunas estimaciones, traga unos cien millones de litros de aguas fecales al día. Las obras tardarán tres años en completarse, de forma que le quedan como mínimo unos 110.000 millones de litros más por deglutir, sin tener en cuenta el tiempo que pase hasta que se inicien los trabajos, para los que todavía no hay fecha concreta.

Reunión en el Ayuntamiento

El gobierno local está intentando acortar esos plazos. Hace 15 días se produjo una reunión en la casa consistorial a la que acudieron el alcalde, José Manuel Rey Varela; el concejal de Urbanismo, Guillermo Evia; el gerente de Emafesa, Alejandro Pisa; el director y el responsable de proyectos y obras de Acuanorte (la firma estatal que hará las obras), Juan Carlos Martín y Gerónimo Moreno; el presidente de Augas de Galicia, Francisco Menéndez, y el responsable de Programación e Proxectos del organismo autonómico.

La reunión, que se repetirá a finales de mes, tenía dos objetivos. Por una parte, buscar soluciones al problema del tanque de tormenta de los jardines de la Ranita, junto a Curuxeiras. De hecho está previsto que técnicos de la autoridad portuaria acudan al próximo encuentro para buscar ubicaciones alternativas.

El otro asunto es hacer coincidir las futuras obras del colector general con las previstas en el plan Urban, que coinciden en puntos como el Cantón de Molins. El objetivo del Concello es evitar que la reparación del colector se produzca antes que la reurbanización de la alameda.

Los tiempos

Pero cuando comenzarán las obras sigue en el aire. La zona que más incógnitas presenta es, precisamente la del fondo de la ría. Según explicó el alcalde de Narón, José Manuel Blanco, los tramos de colector general van del puente de Xuvia, pasando frente a Megasa, Freixeiro y Piñeiros hasta Cadaval. Esa parte, según comunicaron a Blanco fuentes de la Xunta, no se haría hasta que «non se executen os outros». El regidor teme que nunca sean completados y que, mientras el resto esté saneado, el fondo de la ría quede convertido en lo que ya es: un gran depósito de lodos orgánicos mezclados con metales pesados de las industrias próximas. Sería el colofón previsible tras casi 40 años de despropósitos.