El de Barcelos es el aparcamiento de concesión municipal más barato
15 mar 2012 . Actualizado a las 06:00 h.«Noraboa, atopaches sitio en Pontevedra», proclama la entrada peatonal al párking público de la plaza de España. El anuncio no solo es una invitación a elegir el estacionamiento de pago, sino que refleja la triste realidad a la que se enfrentan muchos conductores a diario. En la capital no existe zona ORA. Aparcar es gratis en el centro urbano para aquellos que tengan la fortuna de encontrar una plaza libre, una tarea que se complica en horas puntas. Quien no disponga de tiempo o paciencia tiene la alternativa de los aparcamientos de concesión municipal, en donde es posible ahorrarse hasta un 81,6 % en función del emplazamiento elegido.
De este modo, alguien que tenga que hacer una gestión de diez minutos en el casco urbano y opte por el estacionamiento de pago, tendrá que desembolsar 0,087 euros por minuto en el párking Central -detrás de la Audiencia-, mientras que en el de la plaza de Barcelos el coste sería de 0,016. Pese a que este último tarifa por minutos, la tónica general es que el precio varíe de acuerdo a las franjas horarias estipuladas por cada empresa concesionaria. Y en el caso anterior, por ejemplo, el importe a partir del décimo minuto se reduciría bajo la plaza de la Libertad casi a la mitad.
Realizando una comparativa de los precios por una hora de estacionamiento, el más económico seguiría siendo el párking de Barcelos, en donde el gasto supone 0,96 euros. Le sigue el Central, con un coste de 1,05 euros; el de Véteris -junto al Provincial- a 1,10; el de Montero Ríos -bajo la Alameda- a 1,11 euros, y el del Mercado-Zona Monumental a 1,15. La estancia menos asequible entre los subterráneos públicos es la de la plaza de España, en donde la primera hora saldría a 1,42 euros y la segunda 1,20.
Aunque entre el aparcamiento más caro y el más barato apenas existen diez minutos a pie, y la diferencia entre sus tarifas supone un gasto extra de casi un 48 %, a los conductores no les importa pagar más siempre que el aparcamiento esté situado cerca de su destino, al menos cuando se trata de estancias que no superan el día.
Es el caso de Eva Hinojar, que pese a ser conocedora de cuál es el párking más económico se decanta por otros en función de su proximidad. La vecina de Poio es monitora en el colegio Vilaverde, en Mourente, y asegura que aparca casi a diario en las plazas de concesión municipal. «Si no es para ir al médico, es por algo relacionado con el trabajo, o simplemente para hacer recados», explica. Como ella, Primo Oubial, residente en A Parda, que también antepone la comodidad al bolsillo en estos trámites.
Pero si alguien está acostumbrado a lidiar con los parques móviles de las ciudades, es Víctor Cusi, un vigués que se dedica a las visitas médicas, lo que le obliga a conocer tanto las capitales gallegas como sus párkings. Esta semana escogía aparcar en el de plaza de España por su buena ubicación, sin ser del todo consciente de que existen opciones más baratas y próximas; aunque en su caso, la diferencia la paga la empresa.
Conductores no residentes
Como el vigués, los conductores no residentes que se desplazan a la ciudad son los principales usuarios de las plazas de uso rotativo. De hecho, un 22 % de los vehículos foráneos se decantan por el estacionamiento de pago, de acuerdo a un estudio realizado por la Federación Española de Asociaciones del Sector del Aparcamiento.
Ejemplo de ello son Luís Torrado, de Vilanova de Arousa, Jose Ramón Varela, de Sanxenxo, o María del Carmen Freixo, procedente de Caldas. Los tres acudían el martes desde sus respectivos municipios para hacer gestiones en la Diputación, en el ambulatorio y en la oficina del Catastro. Todos con una idea en común: encontrar una plaza a pie de calle es una misión casi imposible, y para cuestiones puntuales compensa pagar por aparcar.