Además de impresor, Celestino Peón tiene una larga trayectoria como colaborador de las múltiples actividades que se desarrollan en la ciudad, ayudando a mantener sus más antiguas tradiciones. Una de ellas es la Semana Santa, cuyo programa de este año está a punto de entrar en su imprenta. «Siempre lo hemos hecho nosotros».
A los 8 años ya ayudaba en misa en la capilla de San Roque, barrio en el que nació, y más tarde hacía lo propio en la Basílica de Santa María La Mayor. Desde hace 29 años es el presidente de la Junta Coordinadora de la Semana Santa, que se encarga de organizar todas las procesiones, y está al frente también de la Cofradía del Silencio, a la que pertenece casi desde su fundación en 1952.
Para Celestino Peón, la Semana Santa pontevedresa «es de las mejores de Galicia, no porque tenga nada especial, sino por el cariño, el amor y el fervor que le ponen las cofradías, por el conjunto histórico que sirve de escenario a los desfiles y por el numeroso público que los presencia». Aunque reconoce que tienen más fama las de Ferrol y Viveiro, «quizás porque tienen también más promoción». Entiende que las procesiones son un atractivo turístico «y los visitantes que vienen aquí en Semana Santa las ven y les llaman mucho la atención».
En la ciudad hay siete cofradías y en las procesiones participan una veintena de pasos. «La más solemne es la del Viernes Santo, la del Santo Entierro, aunque la del Encuentro es muy especial también, quizás la más popular, y la gente madruga para participan en ella». Precisamente, el encuentro entre la imagen del Cristo con la Cruz a Cuestas y la de la Virgen se produce en la plaza del Teucro, justo delante de la Imprenta Peón.
En Pontevedra hay mucha devoción al Nazareno, pero para Celestino, la imagen de la Virgen de las Angustias tiene un significado especial, «porque mi bisabuela fue camarera de esa Virgen».
La organización de la Semana Santa requiere mucho trabajo, que se suele empezar después del verano, con 8 meses de antelación. Además es cara, unos 40.000 euros, que financian las cofradías con ayuda de las instituciones públicas. «La crisis se nota en todo y la Semana Santa no es una excepción, así que hay que arreglarse con lo que tenemos», concluyó Peón.