Un 89,4 % de los sirios votaron a favor de la nueva Constitución en el referendo celebrado el domingo por el régimen para buscar el respaldo a su proceso de reformas, y calificado de absoluto cinismo por EE.UU. También el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, restó ayer credibilidad a la consulta al considerar que la situación de violencia y represión la deslegitima. «Un referendo debe celebrarse en condiciones libres de violencia e intimidación», opinó la ONU.
Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., se preguntó cómo se podía poner en marcha un proceso de democratización cuando los tanques y las tropas del régimen siguen disparando a la población civil.
De los cerca de 14,5 millones de personas con derecho a ejercer el voto en Siria, un 57,4 % participaron en el plebiscito, según el Ministerio del Interior. Añadió que un 9 % de los electores rechazaron las enmiendas constitucionales, informa Efe.
Por su parte, Rusia saludó ayer el referendo como «un paso de democratización» que prueba el respaldo del pueblo a su aliado, según DPA, mientras que China consideró inaceptables las críticas de la secretaria de Estado Hillary Clinton a Pekín por vetar una resolución de la ONU contra Damasco.
Por primera vez en más de un mes, según DPA, cooperantes de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja pudieron suministrar ayer ayuda en Hama, aunque la violencia que no cesa dejó al menos otros 50 muertos, la mitad en Homs, según los Comités de Coordinación Local.
Entretanto, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU considera hoy otro texto de condena a Siria por «las sistemáticas violaciones de los derechos humanos» y urgirá a Damasco a autorizar la entrada de ayuda humanitaria, según Efe.