Otro de los tres edificios del antiguo complejo ferroviario de Vigo que sigue en pie y operativo es el puesto de control. Este centro electrónico controla las agujas para el cambio de las vías y los discos semafóricos necesarios para el tramo Chapela-Vigo-local, por donde acceden los convoyes de Renfe que precisan reparaciones en el taller de Vigo. Mientras no puedan trasladarse los equipos al nuevo enclavamiento de Redondela, según los planes de Fomento para este tramo del AVE, el puesto de control de Vigo seguirá en funcionamiento en medio de un solar casi vacío.
El último de los tres edificios de la estación viguesa que aún están sobre sus cimientos es el que alberga los trenes grúa y el material relacionado con este tipo de material rodante. Aquí, frente a lo que ocurre en los otros dos edificios, ya no queda ningún trabajador de la compañía ferroviaria. En el puesto de control y en el taller quedan aún varios grupos de operarios. El taller de grúas está cerrado desde hace tiempo y solo guarda material ferroviario.