Vender varas para las artes de pesca, una alternativa para poder llegar a fin de mes

r.e. / vilagarcía

FIRMAS

Prefiere que su nombre no salga en el periódico. El hombre con el que hablamos es un jubilado que percibe una magra pensión. Cansado de tener que llegar arrastrándose a fin de mes, se puso a discurrir y se le ocurrió una idea: poner en valor los eucaliptos que crecen en algunas fincas de su propiedad. «Por aquí a xente anda moito ao mar, ao marisqueo e así, e pensei en venderlles as varas para os aparellos de pesca», explica.

Ni corto ni perezoso, fue a su finca, cortó varas «ben dereitas» -así tienen que ser para dar buen servicio a los mariscadores- y las puso a la venta. Colgó papeles con su número de teléfono y su oferta en varias cofradías de la ría y se sentó a esperar llamadas.

De momento, confiesa, no ha recibido demasiadas. «A cousa está moi mal e a xente non gasta os cartos», explica. Él no pide mucho por su producto, asegura, pero prefiere guardar en secreto cuanto cobra. Eso, al fin y al cabo, es un asunto que debe tratar con sus clientes. Estos son muy escasos, pero en cualquier caso él no ha perdido dinero con esta actividad. «Cartos claro que non perdo. As árbores crecen na miña propiedade», dice. Lo único que ha invertido en la operación ha sido su tiempo de trabajo. «Non é un traballo moi complicado, hai que escoller ben a vara e limpala», dice. Tienen que ser palos rectos y flexibles. «Algúns dan algo de traballo ao quitarlle a parte de fóra», señala.

A este hombre le gustaría no tener que echar mano de su ingenio. Pero la pensión, relata, es muy escasa y a duras penas llega a fin de mes. «Hai que redondear como se poida», explica. No es el único que tiene que hacer trabajillos extra para poder completar sus ingresos. Son muchos los jubilados que buscan pequeñas cosas que hacer para conseguir unos ingresos que les permitan mantener una vida digna. El sueldo que les ingresa el Estado no ha evolucionado tanto como el coste de la vida. Y con la crisis, menos todavía.