El órdago lanzado ayer por Irán añade más presión a los países que tienen la urgencia de buscar una alternativa al embargo del petroleo iraní, que se hará efectivo el 1 de julio si el régimen de los ayatolás no lo quiere antes. Clave en esa búsqueda es Arabia Saudí.
¿Qué dependencia tiene la UE del crudo iraní?
Teherán exporta a la Unión Europa unos 600.000 barriles diarios. La mayor parte termina en refinerías de España, Italia y Grecia, que reciben entre un 15 % y un 13 %. Otros países tienen una escasa dependencia, como Francia, un 4 %, Alemania y el Reino Unido, con menos del 1 %. Esa dependencia llevó a la UE a dictar una moratoria a la aplicación de las sanciones acordadas contra Teherán por su programa nuclear.
¿Cuáles son las medidas que se han tomado?
Irán es el segundo mayor proveedor de crudo de España, solo superado por Rusia. Unos 137.000 barriles llegan a diario de la República Islámica. Las compañías Repsol y Cepsa buscan hace tiempo nuevos proveedores, que previsiblemente serán Arabia Saudí y Rusia, y en menor medida, Irak y los Emiratos Árabes. El peso del crudo iraní en sus negocios es relativamente reducido, el 5 % en el caso de Repsol. Actualmente, solo un escaso 10 % del crudo que llega que se refina en la planta de A Coruña es de procedencia iraní.
¿A qué precio?
A la maltrecha economía, el embargo es un nuevo quebradero de cabeza. No digamos para Grecia, que tenía contratos muy ventajosos con Irán. La subida del oro negro parece asegurada. No solo porque los suministros alternativos que se acuerden con Arabia Saudí serán más caros que los actuales, sino también por la previsible especulación ante el temor a una escasez en el mercado. Y si a todo eso se le unen los tambores de guerra que suenan en Oriente Medio, la subida de precios puede ser mayor.