Los principales países de la UE, entre ellos España, retiran a sus embajadores de Damasco, al igual que las seis monarquías del Golfo, que además expulsaron a los diplomáticos sirios
08 feb 2012 . Actualizado a las 13:16 h.El jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, lanzó ayer un salvavidas al aislado presidente Bachar al Asad, a la vez que otros cuatro países de la Unión Europa, entre ellos España, y las seis monarquías del golfo pérsico retiraban a sus embajadores de Damasco en una vuelta de tuerca más en la presión diplomática iniciada por Washington.
Durante la visita a Damasco, Lavrov volvió a repetir el guion de cómo considera el Kremlin que debe resolverse el conflicto sirio: una solución negociada, con reformas dentro del actual marco político -es decir, sin la renuncia de Al Asad- y mediante el diálogo con la oposición. Y, sobre todo, sin intervención extranjera.
Miles de sirios aclamaron la comitiva de Lavrov, en la que iba el jefe del servicio de espionaje exterior ruso, Mijaíl Fradkov. «Gracias a Rusia, gracias a China», gritó en agradecimiento al veto en la ONU una multitud que evidencia el respaldo que tiene el presidente en la capital.
A cambio del apoyo, Rusia le exige a Al Asad que materialice ya sus promesas. Con esa intención, Lavrov afirmó que el presidente le prometió «hacer cesar la violencia, venga de donde venga», fijar en breve la fecha del referendo sobre una nueva Constitución -cuyo borrador está listo y que, en principio, garantizaría el multipartidismo- y acogerse a la iniciativa de la Liga Árabe.
El presidente sirio agradeció el apoyo ruso a lo que llamó «diálogo y las soluciones nacionales», y confirmó los compromisos con Lavrov. Entre ellos, el de seguir el plan árabe de noviembre, que estipulaba el cese de la violencia y la retirada de las tropas de las ciudades. No hizo en cambio referencia a la hoja de ruta árabe, que le pide traspasar los poderes al vicepresidente y la formación de un Gobierno de unidad nacional.
Pero para afianzar su misión, expertos relataron a Al Yazira que Moscú se ha lanzado a la búsqueda de moderados entre la oposición que reafirmen su teoría de que no todos piden la dimisión inmediata de Al Asad, y que, por tanto, evidencien una división entre los disidentes. La venta de armas a Siria en los últimos tres años por 2.900 millones y mantener su única base naval en el Mediterráneo son las poderosas razones de Moscú para defender a su aliado de los tiempos soviéticos.
Presión diplomática
España llamó ayer a consultas a su embajador en Damasco, Julio Albi, ante «el incremento de la represión contra la población civil», según un comunicado de Exteriores. Pocas horas antes ya habían tomado la misma medida Francia, Italia, Alemania y, un día antes, el Reino Unido, Bélgica y Estados Unidos, que además decidió cerrar su legación. Berlín tomó la decisión tras detener a dos presuntos agentes sirios a los que se acusa de espiar y hostigar a opositores residentes en Alemania. Las seis monarquías del Golfo, además de retirar a sus diplomáticos, siguiendo los pasos de Túnez, decidieron expulsar a los embajadores sirios de sus capitales.
El otro gran actor en la región, Turquía, anuncio una nueva iniciativa internacional para solucionar la crisis que su primer ministro Erdogan no detalló.
El senador republicano John McCain llamó a Obama a considerar armar a la oposición siria. Pero Washington, según varias fuentes, estaría animando a los países del Golfo a que sean ellos los que se encargue de armar a los disidentes.