«Me conformo con llegar a mañana»

La Voz

FIRMAS

23 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Me conformo con llegar a mañana por la mañana. No me pidas más». Lo dice Jesús Barreiro, de 31 años recién cumplidos y una hipertensión pulmonar severa que le obliga a llevar una vida austera: siempre pegado al oxígeno, siempre cerca de la silla de ruedas. Jesús nació en Madrid con una cardiopatía congénita que tuvo que ser operada 48 horas después del parto. Su infancia fue más o menos normal. Jugaba al fútbol con los amigos hasta que ellos veían que empezaba a ponerse azul (cianótico) y le mandaban sentarse o ponerse de portero. Pero con la adolescencia, a eso de los 14-16 años, los problemas pasaron de ser puntuales a muy comunes. Su cardiopatía congénita fue desarrollando lo que ahora saben que es una hipertensión pulmonar secundaria pero que entonces no tenía ni nombre. Con la mayoría de edad le dieron el pronóstico: no le quedaban cinco años de vida.

Mercedes, la madre de Jesús, cuenta todos sus periplos, durante la infancia y madurez de su hijo, con la precisión de quien es imprescindible: separada desde el nacimiento del hijo, con tres empleos para sacarlo adelante, estudiando medicina para entender qué le ocurría al niño, peleando para que no la tildaran de loca los médicos y los profesores, llorando donde hiciese falta para que Jesús tuviese una buena vida, participando en la Fundación contra la Hipertensión Pulmonar...

Vivir en Galicia, un acierto

Hae un año, Mercedes dejó Madrid, su trabajo, su familia -a su hermano Alberto, que adora- para regresar a la tierra de sus mayores, Galicia, donde Jesús respira mejor porque le favorece estar al nivel del mar.