La mayoría de los vendedores ilegales que acuden los martes al mercadillo de los Mallos residen en A Coruña, «aunque también vienen desde Vilaboa e incluso de la zona de Carballo», contó ayer Luis, un vendedor que carece de autorización. Pero ahora también es frecuentado «por rumanos y marroquíes», subrayó.
José, otro ilegal, asegura que no andan con mercancía robada: «Nos levantamos muy temprano y vamos a Cáritas, a que nos den ropa, que saben que es para vender. También recogemos prendas de los contenedores, e incluso de la basura», asegura. José tiene cuatro hijos, «y los tengo que mantener. No queremos vender droga, ni robar. Queremos que nos autoricen para trabajar», subrayó.
José y otros vendedores furtivos aseguraron que solicitaron al Ayuntamiento permiso para vender, «hace ya unos diez años, pero nadie nos soluciona nada». Dicen que algunos de los vendedores legales «llevan más de un año sin utilizar sus plazas, y pedimos que nos las cedan a nosotros», rogaron los furtivos.
Por su parte, La Policía Local aseguró que decomisaron la mercancía de aquellos que no tenían autorización para la venta ambulante, «ni pueden justificar la procedencia de la mercancía que exponen, y por eso se procede al decomiso».