Los rescates financian el progreso de las ciudades piratas

juan oliver REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Un estudio constata el impacto económico del dinero de los corsarios

14 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Donde hace años solo había arena, el satélite ve ahora casas y edificios nuevos. Barrios plagados de chabolas se han urbanizado con chalés de tejados azules, y donde antes se dibujaba una polvorienta rábida, se levanta hoy una lustrosa y moderna mezquita.

La piratería se ha convertido en una lacra para la navegación internacional y para las empresas pesqueras que operan en el Índico, pero está teniendo efectos económicos muy positivos sobre la población que habita en las zonas de Somalia donde tienen sus bases las redes de corsarios. Es uno de los países más pobres del planeta, acostumbrado a la guerra y las hambrunas y con un frágil Gobierno que lleva años sin poder imponer su ley. Pero en el norte, el Estado autónomo de Puntlandia está experimentando un notable e inesperado desarrollo.

Así lo concluye un estudio de la Universidad londinense de Brunel recién publicado por Chatman House, fundación británica dedicada al análisis de conflictos internacionales. La investigación, que ha usado datos recogidos por instituciones humanitarias y oenegés e imágenes de satélite, advierte que ese progreso hace que las autoridades de Puntlandia, el único territorio somalí que mantiene sus estructuras políticas y administrativas, no estén «en disposición de actuar decididamente contra la piratería».

La renta por habitante de Somalia apenas ronda los 237 euros al año (menos de 65 céntimos al día), y más de dos millones de personas (el 25 % de la población) viven de la ayuda humanitaria de las Naciones Unidas. Pero en las zonas más pobladas de Puntlandia (no así en las pequeñas localidades costeras, que apenas se han beneficiado del dinero de los piratas) los salarios son hasta un 50 % más altos que en la capital, Mogadiscio.

Ciudades como Bosaso, el principal puerto de Puntlandia y a través del cual se sospecha que los piratas importan armas y tecnología, y Garowe, la capital de la región, han experimentado «una inversión masiva entre el 2002 y el 2009». Otro ejemplo: Bosaso y Garowe, junto a la sureña Kismayo, son las únicas ciudades en las que ha crecido el consumo de energía, que se desfondó en todo el país a partir del 2008 con la crisis de los precios del petróleo.

la lacra de la piratería