La hostelería se divide entre los que se alegran con las nuevas medidas y los que consideran que son «más de lo mismo»
15 sep 2021 . Actualizado a las 21:53 h.Los últimos cambios en las normas para adaptar los locales de hostelería a la actual fase de la pandemia vuelven a dividir al sector. En Ferrol y en la comarca la mayoría de los hosteleros no se lanzará a recuperar la barra, porque eso implica estar en una categoría que supone costes extra en pruebas a la plantilla, entre otros gastos, como mascarillas o cursos.
Además, hay casos, como es el del Urimare en Narón, en que se dan cuenta de que usando la barra perderían aforo y sus clientes estarían más incómodos. «Nos hemos acostumbrado a tenerla solo para entregar los pedidos de comida para llevar y estamos muy contentos así, nosotros estamos trabajando muy bien, no nos podemos quejar», explica Jesús Varela, el heredero de un negocio con casi medio de historia.
En el mesón Picasso, en la plaza de las Angustias, tampoco se podrá tomar un vino acodado ante los camareros, como sucedía antes de la pandemia: «Por ahora es muy complicado, no la vamos a abrir, porque solo podrían estar tres o cuatro personas e iba a ser un lío y un follón decirle a la gente que mantuviera la distancia o controlarla, así que decidimos quedarnos igual que hasta ahora, ya que la verdad nos está funcionando bien: la gente está cómoda, no hay aglomeraciones y no tienes que estar recordando todo el rato lo de las distancias», explica Alejandro Rodríguez, el propietario.
Sin embargo, otros locales como el Sinxelo de Esteiro están deseando recuperar los puestos que les aporta la barra interior. «Nos permitirá usar todo el aforo, que es del 75 %», explica Adi Pérez, el responsable de un local que desde el sábado está cerrado por una avería.
Entre las cafeterías, el responsable del Avenida de la plaza de España no está convencido de recuperar esta zona para servir por «todas las incertidumbres de la norma: quién nos va a controlar y cómo vamos a pagar los costes que supondría estar en el nivel 2» , apunta Emilio Vázquez, que preside la Asociación de Hosteleros. Antón Salgado, del café Lusitania de la calle Real, también descarta ampliar zona de clientes: «La barra la usamos para exposición de productos, además tenemos mesas altas y terraza, así que no la necesitamos, en cuanto al resto de las medidas vamos a ir adaptándonos».
Un café que recuperará esta zona será el Sevilla, donde ayer se trabajaba a puerta cerrada para poner a punto el local para una nueva etapa que consideran que es «más de lo mismo» y en la que se obligan a realizar una serie de actividades formativas que creen una imposición innecesaria: «En el fondo se van a realizar las mismas acciones que hasta ahora», zanjan.