Bomberos con tecnología del CSI

El Servicio de Prevención de Incendios de Narón estrena material de última generación

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Narón

Cámaras que ven a través de espesas columnas de humo, capaces de seguir y medir huellas imperceptibles para el ojo humano y realizar grabaciones termográficas que se convierten en pruebas... Lo que antes era propio de las series y películas americanas, hoy se ha integrado en las rutinas habituales de los servicios de emergencia locales. El SPEIS de Narón acaba de incorporar nuevos equipos tecnológicos en lo que supone una apuesta decidida por la seguridad.

En la nueva equipación destacan las dos cámaras termográficas de última generación, que completan la dotación del cuerpo, y constituyen, como comenta Carlos Castro, sargento jefe del SPEIS, un salto cualitativo en la dinámica de trabajo. De hecho, disponer de tres cámaras de este tipo es un lujo solo al alcance de los bomberos de las principales ciudades gallegas.

Pero, ¿para qué sirven? Explica Castro que «as súas posibilidades son brutais». Repartidas entre el vehículo de intervención, el de apoyo y el de mando permiten, una vez que se llega al siniestro, hacer hasta tres lecturas diferentes, cada cuál más completa, lo que supone una ventaja táctica para guiar la intervención, reduciendo los riesgos tanto para las víctimas como para los profesionales del servicio.

Relatan desde el SPEIS que su uso más extendido -la televisión manda- es el de la localización y rescate de personas, siguiendo el rastro de calor. Por ejemplo, en un incendio, donde la visibilidad es casi nula, permite localizar víctimas más rápido, cuando cada segundo que pasa es vital. Además, facilitan la identificación precisa de los focos de incendios posibilitando guiar al equipo y priorizar los esfuerzos de ataque al fuego. Y resultan también claves en la búsqueda de puntos calientes durante la revisión. «Un barrido rápido marca eses puntos quentes, que se reflexan na pantalla, e miden a que temperatura se atopan». 

Mil utilidades

Aunque su utilidad va mucho más allá. Detalla Castro que estas cámaras, en las que el Concello ha invertido más de 20.000 euros, juegan un papel crucial en la intervención en accidentes de tráfico -un vistazo rápido permite detectar las huellas de calor y ver si faltan o no viajeros- en la detección de vertidos (cada líquido tiene diferente temperatura) y combustiones sin llama e incluso para descubrir «patoloxías da construcción».

«Por procedemento, primeiro intervimos e logo gravamos todo». Algo fundamental para la investigación de los siniestros y que además pemite acreditar por «como deixamos a escea, trala intervención, tendo valor pericial», señala el sargento jefe. 

Mayor seguridad

Tal es su importancia, que los 22 profesionales que integran el SPEIS desarrollan mensualmente entre 10 y 12 horas de práctica con estas cámaras, que disponen de la certificación ATEX, es decir, cuentan con la estanqueidad precisa para no convertirse en un potencial agente de riesgo en ambientes explosivos. Pero las cámaras son solo una pequeña parte de las mejoras introducidas. Lo mismo que los nuevos trajes, realizados, según detalla Castro, con un material semejante al que se utiliza en la industria aeroespacial. Trajes que aguantan temperaturas incluso superiores a 300 grados. «A medida que sexa posible continuaremos dotando a este servizo do material preciso, conscientes da importante labor que desenvolven no concello e co fin de garantir a seguridade do persoal no seu traballo», destaca Sánchez Fojo. Aunque, como sostiene el sargento del SPEIS, «sentirnos máis seguros, ás veces leva a confiarse, e aínda arriscamos máis».

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