Afectados por la cooperativa de Pedroso se concentraron frente al concello tras dieciséis meses sin poder acceder a su dinero
06 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.«Tenemos rabia; impotencia, nervios...» repetían muchos de los afectados por el concurso de acreedores de la cooperativa de Pedroso. Son familias, amigos y vecinos que llevan ya dieciséis meses sin poder acceder a su dinero, inmovilizado hasta que el juzgado de lo Mercantil de A Coruña dictamine una resolución. Ayer se concentraron frente al Ayuntamiento de Narón detrás de unos cartones blancos reclamando «Un concurso justo. En defensa de nuestros ahorros». Piden que no se demore el proceso judicial depurando responsabilidades y que la Xunta vigile el cumplimento de la Ley General de Cooperativas.
«Tenía todo ahorrado para poder arreglar la casa y comprarme un coche nuevo, y me quedé con los 300 euros que tenía en el bolsillo el día que comenzó el concurso», recuerda Alberto Vigo. Es uno de los más perjudicados por este proceso ya que tenía, indica, unos 200.000 euros, «los ahorros desde los 20 años». Explica que su intención era hacer un colchón para poder acometer la reforma integral de la antigua vivienda de sus padres y ahora incluso se ve abocado a acabar vendiéndola. «Me arruinaron la vida», reconoce muy consternado. Da las gracias de poder haber ido disponiendo de trabajo en la construcción durante este tiempo. «Gracias que fui teniendo trabajo y puedo ir viviendo al día. He pasado de estar ahorrando para este proyecto a tener que volver a vivir al día», lamenta. Rememora, además, que apenas un mes antes metió en su cuenta 2.000 euros y «nadie fue capaz de avisar de que ya iba mal».
Toda la familia afectada
«Somos todos afectados, mi madre, mis seis hermanos, mi hija, mi nieta, mis tíos... Estamos toda la familia allí», comentaba otra vecina. Su historia ha conmocionado a la parroquia, con dos familiares fallecidos por enfermedad. «En este tiempo murió mi cuñado y mi yerno, este estaba enfermo de cáncer, tenía 35 años y estaba en Madrid con un tratamiento experimental. Y no pudimos disponer ni de un duro para ayudar», recordaba.
A penas una semana antes de iniciarse el proceso intentó sacar sus ahorros otra afectada, Dolores Vázquez, que acudió a la concentración con su familia. «Yo llevé el dinero a la cooperativa simplemente por tenerlo más cerca de casa, era más cómodo. Y no me pilló con más ahorrado porque un tiempo antes hice una obra», señala. Explica que no ha podido disponer de su dinero para ayudar a su familia en momentos complicados, con sus hijos con nietos en el paro. «Nos decían primero que íbamos a recuperar el 80 %, después el 60 %, pero resulta que no hemos visto nada. Cada día nos han ido engañando más y más, dándonos largas para que nos lo creyésemos. Y nos hemos visto en situaciones muy complicadas», destaca.
Y entre los más jóvenes, la hija de Beatriz Blanco. Sus padres, que también tienen en la cooperativa su dinero, le abrieron una cuenta al nacer «para ahorrar para el día de mañana, si quiere estudiar, hacer un máster...», comenta su madre. Trabaja en una óptica y reconoce que no tener que hacer frente a una hipoteca es lo que le está salvando. «Sino, no se cómo me iría». Ahora, afronta el día a día intentando ahorrar al máximo. «Tenemos que administrarnos lo mejor posible, de un euro hago cuatro. Esta situación afecta al día a día, psicológicamente, paso noches sin dormir...», comenta Beatriz.