Trampas y un perro para luchar contra la invasión de los mapaches en el Miño

La Xunta contratará una empresa para que erradique esta especie del río y sus afluentes


lugo / la voz

Cuarenta y nueve ejemplares de mapache fueron capturados en el río Miño en las campañas para la erradicación de esta especie invasora, realizadas durante los años 2013 y 2014. Sin embargo, el objetivo de acabar con el mamífero, procedente de América del Norte y que tiene una gran capacidad colonizadora, no se ha logrado. La Xunta sacó a concurso la contratación nuevamente de un servicio de estas características, junto con la de otras especies invasoras. Destinó más de 300.000 euros.

La campaña del mapache abarcará los ríos Miño, Parga, Ladra, Támoga, Eume, Tambre y los entornos de Outeiro de Rei, Monfero y Teo. El plazo para optar a este concurso finaliza el próximo día 13.

En los años 2013 y 2014 la actuación en el río Miño la llevó a cabo la empresa Consultores en Iniciativas Ambientales, de la que es responsable el biólogo Jorge Fernández Layna. Primeramente trabajó para el parque zoológico Marcelle, del que se fugaron varios ejemplares durante una ciclogénesis. Después, esta misma compañía trabajó para la Xunta. Utilizó trampas y un perro adiestrado especialmente para rastrear mapaches.

Según Fernández Layna, los ejemplares que están invadiendo el Miño no solo proceden de la fuga del zoológico, sino también de sueltas realizadas por personas que se cansan de tener como mascotas a estos ejemplares y los abandonan. En el Miño encontraron el medio ideal para reproducirse, muy similar al norteamericano de origen. La proliferación de cangrejo rojo también ha contribuido a su expansión, junto con los cultivos de maíz.

Los mapaches, según el experto, son animales que no abandonan los cursos de los ríos. En ellos realizan trayectos largos, sobre todo en la época de celo en busca de pareja. «En los sitios en los que hay una suelta asientan y perduran. Si hay dos ejemplares a 50 kilómetros de distancia es probable que se acaben encontrando», señaló Fernández Layna. «Hemos marcado ejemplares con GPS en Toledo y hemos comprobado que son grandes viajeros. El mayor desplazamiento del que tenemos constancia es el de un ejemplar alemán que en varios meses recorrió 280 kilómetros».

Grandes procreadores

Los mapaches o Procyon loto L se reproducen una vez al año y cada camada es de entre seis y ocho crías. En el Miño, según Fernández Layna, no existe ningún depredador que pueda frenar su crecimiento.

En las campañas capturan a los ejemplares con jaulas en las que han introducido cebos. Los localizan con un perro y cámaras de visión nocturna. Los animales son trasladados a los centros de la Xunta que están habilitados para ello y se sacrifican, tal y como estipula la ley. Antes de ellos realizan un estudio sobre el sexo, si es hembra comprueban si está preñado o a parido. Esta información sirve en posteriores campañas de trampeo para la erradicación de esta especie invasora.

Febrero es un buen mes para las capturas porque las hembras están preñadas y consumen una gran cantidad de alimento. A principios de abril paren y es más complicado localizar las camadas porque se desplazan poco. Dos meses después vuelve a ser una etapa buena para cazarlos porque las crías salen del nido, se mueven.

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