El Fin de Año olvida las macrofiestas

Los jóvenes optan cada vez más por reunirse por su cuenta y no comprar entradas


Ferrol, Pontedeume

La noche de Fin de Año ya no es lo que era. Esto es lo que hoy en día dicen muchos padres a sus hijos, recordando viejos tiempos. Y es cierto, pero no es necesario irse tan lejos. En la última década, la crisis, la expansión del botellón y la precocidad a la hora de salir han variado los hábitos.

Cuando antes era habitual la posibilidad de elegir entre varias macrofiestas, que se hacían competencia entre sí tanto en la publicidad como en los precios, ahora las entradas son prácticamente piezas de coleccionismo. No hace tanto los pazos como el de la Merced o el de Rilo las organizaban, así como Fimo -con unas 3.400 personas-, pero ahora la oferta se reduce a la discoteca Ink de Narón. Cada vez son más los que optan por hacer botellón al aire libre, como en el Cantón, alquilar un bajo o formar parte de una fiesta privada organizada por un establecimiento hostelero. A partir de ahí, en el caso de Ferrol, A Magdalena ejerce de anfitriona de la noche.

De esta manera, salas como la Coliseo de Pontedeume han desistido de vender entradas y optan por ser un local más. La noche de Fin de Año, como las demás, cambia y no precisamente a favor de las discotecas, que cada vez son menos en la zona.

Julio Campoy (INK): «Los de 16 años ven el botellón como una alternativa normal»

 

La discoteca INK, en la carretera de Castilla, en Narón, se ha quedado sola en la organización de macrofiestas. En su caso, la entrada, solo válida para mayores de 18 años, es de 35 euros, e incluye barra libre y línea de buses propia, entre otros muchos servicios. «A partir del 2010 se empezó a ir a saco a por todas las salas, pero en cambio siguen permitiendo todo en la calle. En el botellón, apenas entran a multar», expresa el dueño, Julio Campoy. Los que en ese 2010 tenían 7 años, ahora tienen 16 y, por lo tanto, «han crecido con el botellón y lo ven como una alternativa normal», añade, y recuerda que «antes sobraba competencia entre macrofiestas». En su caso, también le perjudica la fiesta de la plaza de Galicia de Narón, «en la que antes iban personas mayores a bailar y ahora se han visto desplazadas por los menores».

Ángel Quintiá (Coliseo): «Cada vez hay más fiestas en bajos y no puedes competir»

 

La sala Coliseo abrirá a las dos de la madrugada del primer día del 2018 con música de disyoqueis, «de todos los estilos, para gente desde los 18 hasta los 50 años o más», e invitación a todos sus clientes a chocolate con churros a partir de las 6.30; y el pub Pibe, a la una, ambos con entrada gratuita. «Con la crisis, la gente no tiene para todo y hemos decidido hacerlo así, otros años tuvimos orquesta, pero no funcionó bien. Son noches especiales, no son las más rentables del año [necesita cuatro camareros, tres porteros y tres disyoqueis para la sala, y esa noche cobran más], pero tienes que abrir», sostiene Ángel Quintiá, propietario de los dos locales eumeses. «Cada vez se alquilan más bajos para celebrar fiestas privadas, comprando la bebida en el supermercado. Y está claro que contra eso no puedes competir», incide.

El Club de Campo reunirá a unas 330 personas en su cena-baile

Como la noche de Fin de Año no es únicamente para los más jóvenes, también hay alternativas para los que optan por otro planes. Es por ello que, desde principios de diciembre, el Club de Campo completó las plazas que tenía para su cena-baile. Unas 330 personas acudirán allí para, además de evitar cocinar, pasar una noche igualmente en familia, pero también con otros conocidos. Además, el servicio de animación infantil facilita el desarrollo de la velada.

Este mismo lugar era hasta hace unos años un punto de iniciación al Fin de Año para los adolescentes, pero al igual que otras macrofiestas, acabó por echar el cierre por falta de afluencia. «Si la demanda vuelve a crecer, la retomaremos», expresan.

En el exterior

Por otro lado, existen ejemplos como los de Narón y Ortigueira con celebraciones en el exterior, con una gran carpa. Así será en la plaza de Galicia naronesa, que volverá a ser la sede de la tradicional Festa de Fin de Ano del Concello, con fuegos artificiales, disyoqueis y la orquesta New York. Mientras, en la alameda de Ortigueira se celebrará la entrada del 2018 a partir de las dos de la madrugada, también con disyoqueis y con chocolate para las horas finales de la noche.

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