Entrevista | Juan Martínez Es responsable desde hace más de seis años de organizar un equipo humano que salva vidas, pero sobre todo actúa para evitar que se produzcan accidentes
18 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Juan Martínez ya no identifica la playa como un lugar para el ocio porque se declara un socorrista vocacional. Afirma que, como en otros inicios de campaña piensa en llegar al final sin realizar rescates ni curas. «Lo que nos gusta es que la gente, sobre todo la que viene de fuera, se lleve una buena imprensión de nuestras playas». -Una de las novedades de este año es el adelanto de la campaña. -El Ayuntamiento ha sido previsor este año y además ha hecho caso a la ciudadanía para adelantar el servicio, algo que se había pedido ya en otras ocasiones. Hay que reconocer que el Concello ha hecho un esfuerzo económico y a nosotros nos complicó un poco, pero estamos siempre dispuestos. -¿Se encuentran con problemas para cubrir las plazas o les supera la demanda? -Hace cuatro o cinco años teníamos verdaderos problemas para reunir un equipo de gente. Ahora se ha llevado a cabo mucha promoción y hay una demanda muy grande para ser socorrista. Este año hemos tenido 82 aspirantes para cubrir las 50 plazas y el pasado 66 para 48. -Pues el incremento de medios humanos ha ido parejo al aumento de usuarios en prácticamente todas las playas de la ciudad. -Sí, se ha incrementado mucho la afluencia de gente. Esmelle era una playa a la que iba una media de 60 ó 70 personas; hace dos años se pasó a cien pero el año pasado ya iban unos 400. La afluencia a Esmelle se ha incrementado de una manera bestial y también a Ponzos, que es una playa muy virgen, por lo que asumió el turismo de furgoneta. -¿Qué es lo que más les insiste a los socorristas una vez que han pasado las pruebas de selección? -Este mundo ha cambiado muchísimo; antes se esperaba al rescate, a la intervención. Ahora los socorristas conocen las playas, su morfología y también el perfil del usuario que las visita. Ahora lo primordial es la prevención, avisar al usuario, que le explique dónde están las corrientes y los peligros. Hay que agotar todos los medios antes de llegar al rescate, que es muy desagradable, tanto para el socorrista como para el bañista, por lo que si evitamos ese riesgo, mejor que mejor. -¿Y la gente, valora el trabajo que realizan? -Estamos muy contentos con eso. Nos encontramos con gente que no le pone trabas a los socorristas y se les reconoce la labor, aunque algunos aún tienen la imagen del típico chuli-boy . El año pasado, al cerrar el servicio en Doniños, la gente de la playa los despidió aplaudiendo y eso es muy emocionante para los socorristas, que ven como se les ha reconocido el esfuerzo realizado durante el verano.