La Policía Local niega intencionalidad en el accidente, al contrario que la Guardia Civil
28 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La de ayer fue una jornada clave en el juicio contra el constructor cedeirés acusado de atropellar intencionadamente a un vecino con el que mantenía una larga enemistad. El jurado popular por fin pudo escuchar las diferentes versiones del accidente. La de los agentes de la Policía Local, que sostienen que fue un suceso fortuito. Y la de los miembros de la Guardia Civil de Tráfico, que aseguran que el atropello mortal fue deliberado, con intención de matar. Uno y otro cuerpo realizaron sus atestados aquella mañana del 10 de agosto del 2012, momentos después del accidente mortal. Pero las conclusiones fueron dispares. Los agentes municipales sostienen que la víctima caminaba por la calzada hacia su coche, aparcado unos metros más adelante, cuando el acusado circulaba correctamente en su mismo sentido. Al llegar a su altura, no vio al peatón y lo golpeó por detrás. Por tanto, para ellos fue un accidente fortuito y al procesado no se le puede culpar más que de escasa atención a la vía, pero nunca intencionalidad.
En cambio, los agentes de Tráfico que se desplazaron desde Ferrol defendieron ante el jurado que el fallecido caminaba pegado a la acera y el conductor, que circulaba a 45 kilómetros por hora, varió su trayectoria para arrollarlo. Seguros de la premeditación del acusado, a preguntas de la defensa, ejercida por el penalista Manuel Arias, reconocieron que no existe evidencia o prueba física que sostenga su teoría. «No, no la hay», dijeron. De la misma opinión son los agentes de la Guardia Civil de Homicidios. Para estos, también se trata de un asesinato.
Los agentes de Tráfico basan su informe en la trayectoria del cuerpo de la víctima y las lesiones que presentaba, lo que indica que el acusado tuvo que realizar «un cambio en su dirección» para terminar atropellando a su vecino.
El punto concreto del accidente y el giro al volante del conductor son dos de los aspectos en los que más difieren los informes de la Policía Local y de la Guardia Civil. De hecho, para contraponer dichos informes, los agentes de los diferentes cuerpos han declarado de manera conjunta ante el tribunal para exponer su similitudes y diferencias sobre los hechos que se juzgan. En lo que sí están de acuerdo es en la velocidad: aseguran que el acusado circulaba a unos 45 kilómetros por hora.
A petición de la defensa, el hombre que presenció parte del accidente volvió a declarar. Insistió en que escuchó un golpe, miró y vio al coche del acusado dar un volantazo para evitar el atropello. A lo que el fiscal replicó que si «primero escuchó el golpe y luego miró, no puede asegurar si el acusado varió su trayectoria para arrollar a la víctima».
El juicio continuará esta semana en la Audiencia Provincial. El viernes podría haber veredicto.