Anxo Leira, un genio de las dos ruedas con solo once años: «Es un luchador»

Ana F. Cuba FERROL / LA VOZ

FERROL

Anxo con su Yamaha.
Anxo con su Yamaha.

Campeón gallego y asturiano de MX en 2024,  el de Monfero revalidó el título astur en 2025 y este año correrá en la categoría de 85

10 mar 2026 . Actualizado a las 19:41 h.

Con cuatro años le regalaron una moto de gasolina y con seis ya empezó a competir en enduro, en una liga paralela a la de la Federación Galega de Motociclismo. Pero Anxo Leira Caaveiro (San Fiz, Monfero, 11 años) ya se había subido antes a la moto con su padre, el mugardés Alfonso Leira, apasionado del motor y las dos ruedas. En su primera competición, en A Peroxa, quedó tercero, y desde entonces no ha parado de acumular títulos. Su palmarés más reciente revela la madera de este joven deportista. En 2024 quedó primero en el campeonato de Supercross en Galicia y Asturias, segundo en Motocross en las dos comunidades y también en Enduro a nivel gallego.

En 2025, un accidente (se rompió la clavícula en un entrenamiento) truncó su trayectoria (había ganado todas las pruebas previas), y aun así revalidó el título de Supercross en Asturias, logró el segundo puesto en Motocross y Enduro en Galicia, y quedó en el 18 del Campeonato Nacional de Supercross. Ya recuperado, encara el nuevo año con un cambio de categoría, en su Yamaha de 85 cc, y el mismo entusiasmo. «Tengo ganas de empezar ya la temporada, y muchos nervios», comentaba este prodigio del motocrós unos días antes de la primera prueba de 2026, que se celebró el pasado mes de febrero en A Peroxa y en el que se estrenó con un segundo puesto.

«Es un año importante, espero no lesionarme y estar fuerte para el año que viene, puesto que este es el primero en 85 cc —remarcaba—. Me gustaría hacer el mejor resultado posible, intentaremos ir a todas las carreras y veremos cómo son los resultados... Vamos a ir con todo». Su entrenador, Román Pérez, que adiestró en su día al lucense Jorge Prado, elogia su carácter «luchador, tiene espíritu de sacrificio, le da igual que llueva o haga frío, aparte de sus habilidades para el deporte. Es bueno. Esa combinación es buena».

El problema, en Galicia, apunta Pérez, «es la falta de carreras con repercusión en las categorías pequeñas, al no contar con un campeonato bueno cerca de casa, tiene que irse al nacional y es un sacrificio económico importante. Eso les resta opciones a los niños gallegos». Pese a todo, y siendo el más pequeño en la nueva categoría, pronostica que «lo hará bien» y espera que «acabe entre los diez primeros».

«Va a ser un año de adaptación, el paso a 85 cc fue obligado por la altura de Anxo [...], su progresión ha sido buena y está encantado de correr en una moto más potente y más cómoda para él», señala su padre. La familia sufraga todos los gastos, desde la moto (la nueva costó seis mil euros) a los desplazamientos. «¡Cómo no lo vamos a apoyar! Encontrar un patrocinador potente es casi imposible, pero tenemos el apoyo de muchos amigos, el comercio y el Concello de Monfero, todo eso es importantísimo para nosotros», agradece su mayor seguidor, junto a la madre, Sonia.

Anxo estudia inglés (en extraescolares), juega al fútbol sala (cadete) en el Irimon, el club de su colegio, el CPI Virxe da Cela, donde cursa 6.º de Primaria, va a la piscina y entrena en casa cuando el tiempo no permite salir al circuito privado que tiene al lado de casa. Los viernes deja listas las tareas de clase para entregarse a la moto el fin de semana.