Isidoro Valerio: «Quien quiera conocer nuestra alma, que venga a la Semana de Pasión de Ferrol»

R. L. FERROL / LA VOZ

FERROL

Isidoro Valerio, durante la lectura del pregón de la Semana Santa ferrolana.
Isidoro Valerio, durante la lectura del pregón de la Semana Santa ferrolana. JOSE PARDO

«¡Cuando Ferrol quiere, puede!», exclamó, en una emotiva intervención, el pregonero de la Semana Santa ferrolana

09 mar 2026 . Actualizado a las 17:42 h.

El Jofre, ese teatro con el que la ciudad soñaba cuando aún no se había construido, y que desde que abrió sus puertas ha servido de escenario a muchos de los más bellos sueños de la propia ciudad, se llenó, de nuevo, para abrirle las puertas a la Semana Santa ferrolana, a la Gran Pasión del Norte, con su pregón. Un pregón que esta vez corrió a cargo del periodista de Radio Voz Isidoro Valerio, cuyas palabras fueron un viaje a través del tiempo —desde las raíces mismas de la fe cristiana, en las tierras de Oriente para las que él volvió a pedir la paz— hasta el Ferrol del siglo XXI. Un Ferrol que, como proclamó el pregonero, «¡Cuando quiere, puede!».

El acto celebrado en el Jofre congregó a múltiples autoridades y representantes de los más diversos ámbitos: desde la política a la cultura y la educación, pasando por las Fuerzas Armadas, el mundo empresarial y el movimiento asociativo. Y allí estaban, además del alcalde de la ciudad, José Manuel Rey Varela, el obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, y la delegada territorial de la Xunta, Martina Aneiros.

«Quien quiera conocer nuestra alma, que venga a la Semana de Pasión», dijo Isidoro Valerio, que por cierto tuvo un emotivo recuerdo para «quienes nos dejaron la tradición de la Semana Santa grabada en el corazón»: para todos cuantos le dieron vida a la Gran Pasión del Norte y hoy nos contemplan desde lo que nostros llamamos muerte, que no es sino otra forma más de la eternidad.

César Carreño y José Manuel Evia Genda recibieron las medallas de oro de la Junta de Cofradías y Hermandades.
César Carreño y José Manuel Evia Genda recibieron las medallas de oro de la Junta de Cofradías y Hermandades. JOSE PARDO

Reconocimiento

En una jornada repleta de momentos de emoción, en la que además la Junta de Cofradías y Hermandades, que preside Fernando Iguacel, entregó sus medallas de oro a José Manuel Evia Gende, hermano mayor de la Cofradía de la Soledad durante más de treinta años, y a César Carreño Yáñez, presidente de la Junta de Cofradías entre los años 2014 y 2025, Isidoro Valerio quiso hacer mención también al papel de la mujer en la construcción de lo que hoy es la Semana Santa de Ferrol. «Sin vosotras —dijo—, habría estatuas en los museos, pero no habría vida en las calles».

Especialmente conmovedor fue el momento en el que Isidoro recordó a sus padres. Y también cuando se dirigió a las cofradías: «Sois aulas de identidad, sí, pero por encima de todo sois hogares —dijo el pregonero— de puertas abiertas» frente a la soledad de nuestro tiempo.

 

«Non se pode explicar, só se pode vivir», dijo el alcalde de la ciudad, José Manuel Rey Varela

En palabras del alcalde, José Manuel ReyVarela, la Semana Santa de Ferrol es algo que «non se pode explicar, só se pode vivir». El regidor ferrolano, siempre muy vinculado tanto a la Pasión ferrolana como a la defensa del patrimonio cultural y espiritual de la ciudad, agradeció muy especialmente «o labor da Junta de Cofradías e Hermandades e de todas as persoas que contribúen a manter viva esta celebración relixiosa».

La lecturta del pregón de la Semana Santa de Ferrol tuvo por escenario el teatro Jofre.
La lecturta del pregón de la Semana Santa de Ferrol tuvo por escenario el teatro Jofre. JOSE PARDO

Rey Varela quiso subrayar, además, que Isidoro Valerio «leva a Semana Santa no seu corazón desde que era ben neno». Y también a él le dio las gracias por su labor: «Grazas, Isidoro —dijo—, por difundir, sempre que tiveches ocasión, a grandeza da Semana Santa a través das ondas radiofónicas». Una Semana Santa, añadió el alcalde, «que é de todos e para todos, e na que ninguén pode quedar atrás á hora de vivila».