Cinco generaciones de una misma familia con raíz ferrolana

FERROL

De izquierda a derecha, Mar Fernández Montouto, María Teresa Montero Rodríguez, Roi Morán Rodiel, Sara Morán Camacho, Iván Rodil Fernández y María Teresa Montouto Montero, en Santander.
De izquierda a derecha, Mar Fernández Montouto, María Teresa Montero Rodríguez, Roi Morán Rodiel, Sara Morán Camacho, Iván Rodil Fernández y María Teresa Montouto Montero, en Santander.

La familia de Teresa Montouto, vecina de A Cabana de 75 años, acaba de crecer con el nacimiento de su bisnieto Roi, que ya conoció a su tatarabuela, de 95 años

06 feb 2026 . Actualizado a las 11:30 h.

Dice Teresa Montouto, vecina de Ferrol de 75 años, que está «volada». Hace menos de dos semanas que su familia se convirtió en una de esas raras avis del siglo XXI capaces de reunir a cinco generaciones bajo el mismo techo. En concreto, el del hospital de Santander donde el pasado el pasado 25 de enero nació el pequeño Roi. Él es la última ramita de un árbol genealógico con raíces en Serantes y que, como todo buen gallego, fue dejando que sus ramas crecieran hacia otros lugares del mundo. «Me parece mentira ser bisabuela, además las cinco generaciones, que es lo que más ilusión me hace», celebra.

La familia del recién nacido tiene su origen en Serantes, donde en 1930 llegó al mundo María Teresa Montero Rodríguez, la ahora tatarabuela. «Mi madre tuvo una vida dura, imagina lo que es nacer en los años 30... Pero eso la hizo una mujer fuerte y empoderada», cuenta Teresa Montouto, que heredó de su progenitora el nombre, pero no la buena memoria, bromea. «Tiene 95 años y está 40 veces mejor de cabeza que yo. A mí me controla todo. Le digo que no encuentro el teléfono y me contesta ‘le vas a tener que decir al médico que no tienes memoria, cuando tengas mi edad a ver qué te va a pasar'. Pero ya le digo que no voy a llegar», añade con humor.

Y efectivamente, la tatarabuela está tan bien que no dudó en desplazarse a Santander con el resto de la familia para conocer al pequeño Roi —un vez que salió de Neonatos y que a su madre Sara, le dieron el alta tras un parto complicado—. «Ella está volada. Muy contenta también porque nunca pensó llegar a eso. Pero claro, al tener los hijos jóvenes es lo que pasa. Hoy en día ya ves que no se tienen así», relata Teresa, que tuvo a su hija, Mar Fernández, con 16 años. En aquel momento, llegaron a vivir bajo el mismo techo cuatro generaciones, pero hace 59 años era normal: «Vivíamos junto a la abuela Mercedes, que era la madre de la actual tatarabuela».

La tatarabuela, María Teresa Montero Rodríguez, de 95 años, sujeta en brazos a su tataranieto, Roi Morán Rodiel, nacido el pasado 25 de enero.
La tatarabuela, María Teresa Montero Rodríguez, de 95 años, sujeta en brazos a su tataranieto, Roi Morán Rodiel, nacido el pasado 25 de enero.

«Cuando mi hija se casó yo tenía 34 años. Si hubiera estado embarazada ya podía ser yo tatarabuela», bromea Teresa, que explica que, finalmente, Mar tardó 12 años más en tener descendencia. Lo hizo, eso sí, fuera de Ferrol, aunque la boda se celebró en la ciudad. El marido de Mar, Sergio Rodiel, es natural de Barcelona, pero el matrimonio reside desde hace décadas en el municipio castellonense de Vinaroz, donde trabajan. Allí nacieron sus dos hijos, Iván y Eric.

«El mayor es químico, estudió en Valencia, en la universidad, pero después fue a hacer Erasmus a Polonia y estuvo de prácticas en varios sitios. Después fue para Santander, conoció a su pareja y allí se quedaron», cuenta su orgullosa abuela. Ahora, con 29 años, Iván Rodiel acaba de ser padre de Roi junto a Sara Morán, de origen sevillano. Como curiosidad, el orden de los apellidos «lo decidieron a cara o cruz».

Tatarabuela. María Teresa Montero Rodríguez, de 95 años, nació en Serantes.

Bisabuela. María Teresa Montouto Montero, de 75 años, nació en Serantes.

Abuela. Mar Fernández Montouto, de 59 años, nació en el bario de Catabois.

Padre. Iván Rodiel Fernández, de 29 años, nació en Vinaroz, un municipio de Castellón.

Bebé. Roi Morán Rodiel nació en Santander el 25 de enero