Las facturas de servicios sin contrato enfrentan a PSOE y PP en el colofón del mandato
28 abr 2023 . Actualizado a las 00:09 h.No fue el último: por delante quedan todavía, sobre el papel, dos más. Pero el pleno de ayer olía a despedida. Los concejales se sentarán de nuevo en sus asientos mañana, para cumplimentar el trámite del sorteo de las mesas electorales del 28M. Y lo volverán a hacer, presumiblemente, el 25 de mayo, a dos días de la jornada de reflexión y en la recta final de la campaña. Con tan escaso margen de maniobra y la lucha instalada en otro foro, lo previsible es que los partidos pasen de puntillas por ese epílogo. Por eso la sesión ordinaria de abril se presentaba a todos los efectos como la última del mandato. En un orden del día descafeinado, los asuntos económicos sirvieron para cruzar reproches entre los dos principales partidos. Cuando el gobierno local presentó nuevos lotes de facturas para su aprobación, correspondientes a servicios sin contrato, el portavoz del PP y candidato a la alcaldía, José Manuel Rey Varela, lideró el ataque: «Cando chegaron había sete millóns de euros en recoñecementos extraxudiciais, e a finais do 2022 eran 32. Agora hai máis de cincuenta servizos municipais sen contrato», espetó. E interrogó al ejecutivo local sobre la situación de las facturas del servicio de jardines, que fueron por última vez a pleno en febrero. Y por las del contrato de limpieza viaria, que no lo hicieron, incidió, en lo que va de año. «¿Qué está a pasar con esto?», se preguntó parafraseando una expresión que solía emplear el independiente Juan Fernández.
«Están en trámite administrativo», replicó el concejal de Economía e Facenda, Rafael Fernández Beceiro, que contraatacó destacando las gestiones realizadas. «Algo fixemos», defendió, citando que Ferrol paga ahora un 10 % menos del saneamiento, tras conseguir un nuevo reparto con Narón. Y reprocando de paso a los populares «unhas cantas ocasións en que puideron colaborar en que as contas estiveran mellor, como a aprobación das contas de Emafesa ou a ordenanza de plusvalía. Se quere lle recordo os 1,7 millóns de euros da Edusi que perdimos para o primeiro quilómetro da estrada de Castela», espetó. Rey Varela recogió el guante para afear que Ferrol es la ciudad gallega, aseguró, que menos fondos europeos ha recibido. Y que el gobierno no accedió en su día a la petición popular de reformular las cuentas de Emafesa y modificar el Plan de Mobilidade: «¿Querían que votáramos a favor da supresión de todas as prazas de aparcamento de A Magdalena?», apostilló.
Con los trabajadores de la biblioteca municipal —que secundaban una nueva jornada de huelga por la falta de personal—, de jardines, de Emafesa y vecinos de Recimil entre el público, el portavoz de Ferrol en Común y también alcaldable Jorge Suárez, saludaba a los colectivos que «aproveitan os últimos estertores deste mandato para tentar conseguir o que non se fixo en catro anos», recriminaba al gobierno local. Y desde el BNG, su portavoz y aspirante a alcalde, Iván Rivas, estimaba que «despois de catro anos pouco temos avanzado», mientras se presentaba como alternativa: «Agardo que iniciemos o mandato cun goberno que tome decisións que vaian nun senso moi diferente», considerando que «non facer nada é a peor política que se pode facer».
Convenio para el hogar infantil
El pleno sirvió para aprobar el nuevo convenio entre Concello y Diputación para la utilización del centro de día de menores de Ferrol, lo que supondría una aportación municipal máxima al año de 126.000 euros en caso de cubrirse a tiempo completo las 70 plazas disponibles. Lo hizo con la única abstención del BNG, que pidió que se estudie la demanda real de usuarios.
Además, la corporación municipal dio su unanimidad al inicio de los trámites para cambiar el nombre de la avenida do Mar, en Caranza, por el de Avenida do Mar Rafael Pillado, en memoria del histórico luchador antifranquista y sindicalista. Y los grupos de izquierda aprobaron las dos únicas mociones presentadas, ambas por el BNG. Una denunciaba problemas de mantenimiento, de personal e«indignas» condiciones en el centro Souto de Leixa, a la que el PP se opuso porque «no compartimos algunos de los motivos de la propuesta», alegó la concejala Rosa Martínez Beceiro. Y la otra, en apoyo a la iniciativa legislativa para restaurar el «texto fidedigno» del himno gallego: «Non é unha prioridade nin unha preocupación», argumentó el portavoz adjunto popular, Javier Díaz.
Noventa sesiones en un mandato que puso a prueba el gobierno en minoría
Exactamente dentro de un mes los ferrolanos pondrán nombre y apellidos a los 25 representantes de la nueva corporación municipal. Durante el mandato pasaron por el salón de plenos 28 ediles en un cuatrienio con tres renuncias —las de Martina Aneiros (PP), Xiana López (FeC) y María Teresa Deus (PSOE)— y casi noventa sesiones: tantas ordinarias como extraordinarias, muchas de estas para poder completar las que se levantaban a medianoche. El largo paréntesis que impuso la pandemia convirtió en telemáticos durante meses los debates, eclipsando polémicas y protestas, que afloraron en el último tramo del mandato, en el que el pleno volvió a ejercer de manifestódromo.
Demandas vecinales y laborales, como la de los trabajadores de jardines y la biblioteca, mantuvieron la tensión desde las bancadas del público. Pero si algo se puso de manifiesto fueron las dificultades de gobernar Ferrol en minoría. Con los partidos que auparon a Ángel Mato a la alcaldía, FeC y BNG, ejerciendo de oposición, y con doce concejales del PP enfrente, los ocho ediles del PSOE vieron cómo el pleno tumbaba cuestiones cruciales, como el Plan de Mobilidade —impidiendo recibir fondos Edusi para el proyecto del primer kilómetro de la carretera de Castilla—, las plazas de párking a 39 euros para compensar los estacionamientos suprimidos con la reurbanización de la calle de la Iglesia o las cuentas de Emafesa. Pero la aritmética variable funcionó para que gobierno y PP diesen juntos carpetazo al convenio con Defensa. Por el camino, quedaron más de setenta mociones por cumplir.