«Hay que adaptarse y cenar más temprano, como hacen en Europa»

beatriz antón FERROL / LA VOZ

FERROL

JOSE PARDO

Los restaurantes de Ferrol celebran poder volver a servir cenas, aunque muchos han renunciado a subir la persiana por las noches, porque no les compensa

17 abr 2021 . Actualizado a las 12:57 h.

Viernes, 16 de abril. Doce del mediodía. En el restaurante Frank de Ferrol se preparan para una jornada de trabajo más, pero no se trata de un día normal, porque hoy, después de mucho tiempo, por fin pueden volver a servir cenas en el local. «Estamos muy contentos, porque por las noches solo con el servicio a domicilio no nos salían las cuentas. La única pena que tenemos es que nuestros compañeros de mesones y bares que también sirven comidas no puedan abrir», dice con espíritu solidario Blanca Tello, que comanda el establecimiento junto al cocinero Gonzalo Pérez Zaera.

Si ellos pueden volver a servir cenas es porque el Frank tiene licencia restaurante, tal y como exigen las nuevas medidas aprobadas por la Xunta, que también incluyen otras tres condiciones: atender con cita previa, llevar un detallado registro de clientes (con nombre, DNI y número de teléfono) y contar con un equipo de medición de CO2.

La primera jornada de cenas no en el restaurante no se presenta nada mal. A las doce del mediodía, trece personas han reservado ya para cenar, cuando el tope está en quince. «En realidad nuestro aforo es mayor, pero no quiero coger más mesas porque al tener que cerrar a las once, toda la gente se va a concentrar a la misma hora, y si vienen más clientes, no los vamos a poder atender bien», explica Blanca.

El cocinero Gonzalo Pérez, retratado ayer pocas horas antes de la reapertura del Frank para las cenas
El cocinero Gonzalo Pérez, retratado ayer pocas horas antes de la reapertura del Frank para las cenas CESAR TOIMIL

Aunque muchos compañeros de otros restaurantes han optado por continuar como están y no recuperar el servicio de cenas -porque consideran que con el horario solo hasta las once no les compensa-, Blanca no ve esa limitación como un impedimento. «Habrá que ver cómo responde la gente, pero yo soy optimista. Simplemente hay que adaptarse y cenar más temprano, como hacen en Europa. Si llegas a las ocho y media o nueve menos cuarto al restaurante, te da tiempo de sobras para comer tranquilamente y hasta para disfrutar de la sobremesa», comenta. «Además, yo creo que con todas las restricciones que ha habido en los últimos meses, la gente ya se ha acostumbrado a adelantar las horarios», apostilla Gonzalo, que ya se ha puesto el delantal para preparar masa de croquetas y los famosos langostinos de la casa.

En cuanto al registro de clientes, de momento no les ha dado problemas. «La gente es muy majas y todo el mundo me está dando los datos sin problemas, aunque yo creo que con que los diera uno por cada mesa sería suficiente», comenta Blanca.

En el vecino municipio de Narón, otro de los restaurantes que se han animado a recuperar las cenas es el Marcial, aunque su responsable tiene muchas dudas. «Abro para ver cómo funciona la cosa y porque somos un negocio familiar y no tenemos que recuperar a empleados en ERTE para poder recuperar el servicio, pero la verdad es que no sé cómo responderá la clientela. En invierno estos horarios pueden funcionar bien, pero ahora que se hace de noche tarde y viene el buen tiempo, ¿quién se va a meter en un restaurante a cenar a las ocho y media de la tarde? La gente no está acostumbrada a eso», concluye con escepticismo.

«Estoy alucinado de que se tome como rasero un sistema de licencias obsoleto»

Aunque ya podrían servir cenas, muchos restaurantes de la ciudad han optado por no abrir por las noches, porque consideran que no les compensa. Es el caso, por ejemplo, de A Gabeira. «No creo que la gente esté por la labor de venir a cenar a las ocho y media, y si vienen a las nueve o nueve y media, apenas le va a quedar tiempo para disfrutar de la experiencia», opina el cocinero y responsable del establecimiento de Valón, Miguel Ángel Campos.

Este hostelero considera que el margen horario para trabajar durante el servicio de cenas es demasiado «estrecho», y como otros muchos compañeros, denuncia que la obligación de llevar un registro de clientes puede entrar en conflicto con la intimidad de los comensales. «Habrá gente que no quiera darme sus datos y yo no tengo por qué enfrentarme a nadie. Pienso que con un número y un nombre por mesa debería bastar», señala.

Por eso, al igual que otros profesionales con licencia de restaurante, prefiere esperar a que se levante el estado de alarma, con la esperanza de que para entonces se alivien más las restricciones.

Pero si los responsables de algunos restaurantes no le ven sentido a las nuevas medidas de la Xunta, menos todavía se lo encuentran los hosteleros que cuentan con otro tipo de licencias y no pueden abrir para las cenas «Estoy alucinado de que se nos discrimine de esta manera y se tome como rasero un sistema de licencias que está totalmente obsoleto», denuncia el cocinero José María Jordán, de la casa de comidas Timón de la calle de A Coruña. En su opinión, todos los establecimientos que están incluidos en el Registro Sanitario Gallego de Empresas y Establecimiento Alimentarios (Regasa) deberían tener derecho a poder volver a servir cenas.