Balón de oxígeno para la industria naval de Ferrolterra. Con la preocupación latente por los cierres de algunas compañías de referencia en la comarca, y más aún por un futuro incierto tras la botadura del segundo buque de aprovisionamiento en combate para la Armada de Australia, la elección de Navantia y Windar Renovables para la fabricación, en el astillero de Fene, de las jackets para el futuro parque eólico de Iberdrola en Francia ha supuesto un empujón al ánimo empresarial en la zona.
Más allá de la alegría por la ocupación que va a suponer para las compañías auxiliares la ocupación de este contrato, a partir del próximo año, el encargo deja claro que la eólica marina es un mercado que debería ser motivo de orgullo para Ferrolterra. Porque, alineado con la tendencia a la descarbonización de la economía, y el fomento de que la mayoría de la electricidad que se produzca proceda de fuentes renovables, la industria de la comarca ha sabido, desde cero, adentrarse, primero, y crecer, después, en un negocio de expansión en Europa, y en poco tiempo convertirse en un referente internacional.
En este último lustro han sido siete contratos los que han logrado Navantia y Windar para la construcciones de cimentaciones, tanto fijas como flotantes, para parques eólicos marinos. En las licitaciones han contado con sus imprescindibles empresas auxiliares, que se ocupan de ejecutar la práctica totalidad de los trabajos de fabricación. Una unión que debería hacerse extensiva a otros mercados en Navantia, como el de la construcción de buques, integrando a las firmas desde los inicios de los programas.