Las Meninas pierden a Luis «O fojeteiro»

Uno de los murales más icónicos de la ruta velazquiana se ha esfumado por unas obras de mejora en la pared que ocupaba: no es la primera vez que ocurre ni será la última

A la derecha, el mural de Luis «O fojeteiro», y a la izquierda, la pared como luce actualmente tras haber sido aislada y repintada de blanco
A la derecha, el mural de Luis «O fojeteiro», y a la izquierda, la pared como luce actualmente tras haber sido aislada y repintada de blanco

ferrol / la voz

En septiembre del 2017, durante la fiesta de Las Meninas, el grafitero vigués Álex (Alejandro Fernández) firmó un mural que enseguida se convirtió en una de las obras estrella de aquella octava edición. La calidad de su trazo, su considerable tamaño (fue uno de los primeros murales de gran formato), pero, sobre todo, un protagonista calcado del modelo real -Luis, O fojeteiro, uno de los vecinos más populares del barrio- lograron que tanto autóctonos como visitantes cayesen rendidos ante la obra. Por eso, hace apenas diez días, no fueron pocos los que se llevaron las manos a la cabeza al descubrir que el muro medianero al que se asomaba el rostro de O fojeteiro desde hacía ya dos años se había fundido a blanco por completo.

Según explica Eduardo Hermida, impulsor y organizador de Las Meninas, todo se ha debido a unas obras de mejora en la fachada lateral de la casa de la calle Estrella sobre la que Álex pintó el mural. La demolición de una vivienda contigua dejó ese muro en muy mal estado, por lo que a sus propietarias no les quedó más remedio que acometer obras de aislamiento para evitar humedades y filtraciones.

«Es una pena que se pierdan estas obras de arte, porque Las Meninas ya forman parte del patrimonio de Canido, pero por otra parte hay que aceptar el carácter efímero de muchas de estas creaciones, porque el barrio está cambiando, los vecinos acometen obras de reforma y rehabilitación y eso ha supuesto y supondrá que muchos murales desaparezcan de las paredes», valora Hermida viendo el vaso medio vacío y medio lleno a la vez.

En el año 2013 el taiwanés Ting-Tong Chang hizo un mural que después tuvo que eliminarse porque la pared se empezó a desconchar: ahora, en el mismo lugar luce otro de Mon Lendoiro
En el año 2013 el taiwanés Ting-Tong Chang hizo un mural que después tuvo que eliminarse porque la pared se empezó a desconchar: ahora, en el mismo lugar luce otro de Mon Lendoiro

De hecho, el mural de Luis O fojeteiro no es el primero que ha desaparecido de la ruta de Las Meninas debido a obras de reforma en viviendas del barrio. En la casa del propio Hermida un mural del taiwanés Ting-Tong Chang tuvo que ser sacrificado cuando la pared se empezó a agrietar y desconchar. «Tuve que aislar la fachada y pintarla de blanco, aunque ahora ya luce otro mural que hizo Mon Lendoiro en la edición del pasado verano», apunta el organizador de la cita festiva.

A la ziquierda, el mural que Mon Lendoiro pintó en la pared que antes ocupaba una obra de Ting-Tong Chang
A la ziquierda, el mural que Mon Lendoiro pintó en la pared que antes ocupaba una obra de Ting-Tong Chang

La misma suerte corrió la Menina que Mariluz Ruiz pintó acompañada de un dálmata en la calle Alonso López -en este caso se evaporó a causa de la instalación de un contador en la pared que ocupaba-, así como la motorizada y racinguista que Pepa Acevedo plasmó en un muro que más tarde fue derribado en la calle Miramar, donde también pereció algún mural más.

Otras muchas, aún sin desaparecer por completo, se han comenzado a desvanecer lentamente a causa de la acción de la lluvia y el paso del tiempo, como le está ocurriendo a la llamativa y colorida Menina que Antonieta hizo surgir de su paleta en el callejón de Muíño do Vento. «Esta obra , además, ya sufrió mucho años atrás, cuando unos pintores que trabajan en una vivienda cercana decidieron limpiar sus brochas en el mural», recuerda Hermida.

El mural de Antonieta de la calle Muíño do Vento se encuentra muy deteriorado
El mural de Antonieta de la calle Muíño do Vento se encuentra muy deteriorado

Pese a ese inexorable carácter efímero de los murales, el alma máter de la cita festiva relativiza el problema y recuerda que todos los artistas pueden regresar al barrio para retocar sus obras cuando lo deseen. Y recalca, además, que las pinturas ya desaparecidas siempre han ido encontrado relevo: «Por cada tres o cuatro Meninas que se pierden al año aparecen entre veinte y treinta nuevas cada mes de septiembre».

El sueño de llenar de lápices Alonso López 

Ante la duda de si Las Meninas se mantendrán o no en el futuro y con el deseo de dar continuidad a ese proyecto, Eduardo Hermida hace ya meses que acaricia otro sueño: unir los barrios de Canido y Ferrol Vello a través de una travesía de lápices artísticos siguiendo la senda de la calle Alonso López. Los dos límites del paseo estarían ubicados en las parcelas donde antaño se levantaban las fábricas de lápices de Ilasa, en Canido (justo frente al bar A Nogueira), y la de Hispania, en Ferrol Vello. Entre esos dos puntos, Hermida propone la instalación de entre 50 y 80 postes de madera con forma de lápiz, sobre los cuales intervendrían los artistas invitados.

«De esta forma, los lápices podrían convertirse en un revulsivo para la recuperación de Ferrol Vello, como lo han logrado Las Meninas en Canido, pero también podrían ser el símbolo de un Ferrol nuevo, más unido, más esperanzado y más ilusionante», explica Hermida.

Además, el artista considera que el lápiz tiene un fuerte valor simbólico, porque es «la herramienta del arquitecto, del escritor y del artista», por lo que su iniciativa podría servir también para homenajear a figuras ilustres de la ciudad como Rodolfo Ucha, Torrente Ballester o Segura Torrella.

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