Tras las derrotas


No es fácil escribir un artículo en el que los lectores suelen buscar entretenimiento, si la derrota es su eje central. Pero, una maravillosa canción de Luz Casal, (su título es «Volver a empezar») me motivó a dedicar mi bitácora a los que han sufrido, o se lo creen, una derrota. Y lo hago desde la experiencia de haber vivido o compartido alguna que otra.

Luz me dio una lección al elegir el título. Porque decide ver el lado positivo del fracaso. Y señalar que después de las lágrimas, que ella ve como un bálsamo para el dolor, se abre casi siempre un horizonte de esperanza para empezar de nuevo.

Y esto es válido para lo individual y lo colectivo. Hace tiempo, un gran amigo me pronosticó, cuando sufrí una de mis más duras derrotas (aclaro que nada tenía que ver con la política que nunca consideré tan importante como para afectarme hasta hacerme sentir derrotada) que ese sentimiento me ayudaría a comprender mejor a los demás y comprobar que tras la derrota no siempre viene el fracaso.

Pues bien, a los ferrolanos nos toca ahora aprender a superar el derrotismo que elimina nuestra capacidad de reacción. Parecemos resignados a soportar la progresiva decadencia, física y moral, de un tejido social, urbanístico y económico, sin hacer otra cosa que esperar. Van a cerrar el aparcamiento de Armas (solo es un ejemplo) pero aún hay tiempo para que pueda recuperarse. La primera exigencia es créelo y atreverse a votar (en primarias o dentro de unos meses) desde la radical libertad de buscar al mejor sin prejuicios de siglas. Levantarse depende de no agarrarse al suelo… en el que ya estamos.

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