La nave que dejó de ser provisional

El edificio situado detrás de la pescadería de Ucha está fuera de ordenación, en 2009 se acordó su demolición y los comerciantes piden al Ayuntamiento «que se aclare»


Ferrol

La conocida como nave provisional del mercado de A Magdalena ha dejado de serlo, al menos en la práctica, porque, tras haber cumplido el cometido primigenio de albergar los puestos de pescadería mientras se acometía la rehabilitación del edificio de Ucha, transcurridos 15 años desde entonces, sigue en pie. También se utilizó provisionalmente para la subasta del pescado durante las obras en el edificio de la lonja, pero el resto del tiempo permaneció cerrada y lo sigue estando, eso sí, en un estado total de abandono, con los muros repletos de pintadas y los plumachos de la Pampa creciendo en el tejado.

Sobre el término «provisional» existen discrepancias, porque si bien es el acuñado por el Concello, los titulares de los cinco negocios situados en un lateral de la nave lo rechazan tajantemente. «La nave provisional era la que estaba detrás de esta, que ya fue derribada, y lo que nos dijeron a nosotros cuando nos reubicaron aquí es que en este edificio se iba a abrir un centro comercial, y tengo documentos que lo demuestran». Lo asegura Daniel Cuesta, dueño de una tienda de informática, quien pide al gobierno municipal «que se aclare» sobre el futuro de la instalación.

Sucesivos cambios de postura

Y es que sobre la nave provisional del mercado pesa una orden de derribo por estar fuera de ordenación. Así lo acordó el pleno de la corporación municipal en el año 2009, durante el mandato del socialista Vicente Irisarri, dando carpetazo así a un proyecto que se había anunciado en la época de Juan Juncal, del PP. La iniciativa que defendía el gobierno popular en el año 2003 consistía en la creación de un centro comercial, al que ahora siguen aludiendo los comerciantes asentados en el lateral de la nave provisional. Su objetivo pasaba por entregar la gestión a una empresa que explotase las instalaciones sin hacer competencia a los placeros, según el compromiso alcanzado con la asociación de operadores del mercado. La propuesta no prosperó y seis años después vino la orden de demolición, que aún sigue pendiendo sobre las cabezas de los cinco titulares de tiendas del lateral. Se trata de dos joyerías, una tienda de telas, otra de informática y un cafetín, cuyos dueños se resisten a abandonar los locales, porque les supondría un gasto a mayores del que ya hicieron con el primer traslado, cuando se construyó el edificio principal del mercado y porque, según Daniel Cuesta, «no estamos resistiendo, como dicen en el Concello, sino que nos va bien aquí».

El PP había retomado los trámites para el derribo de la nave en octubre del 2014, en la recta final del mandato, y estimaba el coste de la demolición y la urbanización del entorno en un millón de euros. Se pretendía mejorar la accesibilidad entre el paseo del túnel, la cuesta de Mella y la nave de pescadería de Ucha, y para ello se incluía el derribo de la cubierta que une la nave con la edificación anexa, que también está fuera de ordenación.

El equipo de Jorge Suárez tomó el testigo en el 2015 y llegó a anunciar que en los presupuestos del 2016, que nunca llegaron a ver la luz, se incluiría una partida para cumplir este obligado derribo y que se avanzaría un nuevo plan para el entorno del mercado. Sin embargo, la postura del gobierno varió en noviembre de ese mismo año y la concejala de Urbanismo hizo unas declaraciones manifestando que había «otras obras prioritarias».

Los placeros dicen que el Concello tiene intención de retirar el inmueble con fondos Urban

 

La vicepresidenta de la asociación de vendedores del mercado de A Magdalena, Amor Pérez Méndez, que regenta el cafetín situado en el lateral de la nave provisional, manifestó a este periódico que la última comunicación que tienen del gobierno municipal, de hace varios meses, es que el derribo del edificio y la habilitación de la zona verde se ejecutarán con cargo al plan Urban 2018-2019. En su opinión, se trata de una nave con grandes posibilidades, a la que se le tendría que buscar una ocupación, incluso para ferias puntuales.

Oposición de los afectados

Amor Pérez recordó el proyecto de un centro comercial anunciado hace años, asegurando que, por ese motivo, se reubicaron allí las joyerías, y que un nuevo desplazamiento les supondría un importante gasto a los comerciantes. A este respecto, Rubén Rodríguez Fuentefría, titular de una de las joyerías, manifestó que, cuando se construyó el nuevo mercado, el traslado para el local que ahora ocupa le supuso un gasto de 60.000 euros en unos muebles que no se le adaptarían si tuviese que hacer un nuevo cambio.

Y es que los comerciantes de la nave provisional siguen oponiéndose al traslado, como ya lo hicieran en el 2010, cuando el gobierno de Vicente Irisarri consideraba una prioridad el derribo del edificio. Se les ofrecía la reinstalación en los puestos que fuesen quedando vacantes en la nave principal y la rechazaron.

En la actualidad, el gobierno de FeC dice que no hay ninguna novedad sobre el derribo de la nave provisional. El actual gobierno había anunciado el derribo para el 2016 y ese mismo año lo pospuso

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