Otro año

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro CAFÉ SOLO

FERROL

Cuando a Basilio Losada, de quien Carlos Casares decía que era uno de los mejores contadores de historias del mundo, alguien le comenta aquello tan socorrido de «un año más», suele contestar, lacónicamente: «¡Non...!» «¡Un menos!...». Lo cual es, por supuesto, otra manera de mirar la extraña velocidad con la que el tiempo se escapa. Pero una manera un tanto desesperanzada, que en el fondo -y al margen de ironías- tampoco tiene demasiado que ver con la forma de caminar por la vida del gran Basilio, una de las más brillantes personalidades de la cultura gallega. Un intelectual que, con su prestigio académico, con su generosidad y con su entusiasmo, ha ayudado a dar a conocer el alma de Galicia en los cinco continentes desde su cátedra de Filología Románica de la Universidad de Barcelona y desde los diferentes campus universitarios norteamericanos a los que durante casi medio siglo ha acudido como profesor visitante. Las enciclopedias sostienen que Basilio nació en Láncara en 1930, aunque él sospecha que fue un par de años antes. Perdió a su padre muy pronto, y en su infancia raras veces pudo comer pan hasta hartarse. Pero tuvo la suerte, como le oí contar varias veces -una de ellas, por cierto, en un café de la calle Real ferrolana-, de ver a Dios, que estuvo en una casa de su aldea, vestido como un viejo mendigo, y que, para agradecer la taza de caldo que le habían dado, rezó un padrenuestro «por todos os defuntiños» de aquella misma casa. Habrá quien crea que el mundo del que habla Basilio Losada ya no existe, claro. Y no me extraña. Pero estará equivocado. Porque la eternidad, queridos amigos, es un eterno presente. Feliz Año.