CC.OO. exige abordar de forma integral el futuro de la firma y espantar una situación «irreversible»
02 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Navantia acaba de cerrar un ejercicio fiscal marcado por un incremento de las pérdidas que han crecido seis veces con respecto al año anterior, disparándose hasta los 167 millones. Con encargos insuficientes para generar ocupación para toda su plantilla y unos resultados financieros que han hecho saltar las alarmas, la compañía pública se encamina hacia una reestructuración no solo en el ámbito económico, sino también de su plantilla para lograr, en primera instancia, su saneamiento, pero también su supervivencia.
En unas semanas en las que la necesidad de un plan industrial para los astilleros públicos españoles ha llegado dos veces al Congreso, ya nadie duda -ni la propia empresa ni los representantes de los trabajadores- de que ese programa es esencial para afrontar el futuro y preparar la compañía para afrontar los posibles contratos que podrían cristalizar antes de llegar al verano: la construcción de cinco corbetas para la Armada de Arabia Saudí y dos buques logísticos para la de Australia.
José Matesanz, responsable del sector naval en la Federación Estatal de Industria de CC.?OO., ya ha advertido de que exigirán la inmediata presentación del plan ante la situación «crítica» de los astilleros públicos. «Si se retrasan las medidas adecuadas podemos llegar a una situación irreversible», afirma. Sostiene que se ha perdido mucho tiempo, en el que reprocha al Gobierno central haber mirado para otro lado, y afirma que los resultados económicos son la consecuencia de una «gestión nefasta» de la que, entiende, deberían los responsables tomar decisiones en consecuencia.
Once años después de Navantia fuese creada como tal, tras la última reconversión, presenta unos problemas de fondo que lastran sus posibilidades. Ya que, aunque puede tener un futuro despejado en cuanto a la carga de trabajo, no así en otros aspectos. «A corto plazo pueden llegar los AOR de Australia y las corbetas australianas pero no capacidad operativa para cumplir las exigencias de esos contratos», advierte Matesanz. Los gremios profesionales están desajustados y las plantillas están muy envejecidas para acometer unas tareas físicas especiales, como en el naval. La edad media supera los 52 años y alrededor de 1.500 trabajadores tienen más de 60. El rejuvenecimiento de los censos de operarios es otro de los objetivos en los que coinciden empresa y trabajadores, aunque por el momento no se han abierto las conversaciones pertinentes para ello.
Para el máximo responsable del naval en CC.?OO., el rejuvenecimiento es esencial, pero no únicamente en el ámbito de los operarios, sino también en cuanto a los técnicos superiores. En este sentido, afirmó que Navantia ha de respetar la transparencia en la contratación de este tipo de profesionales, y también homogeneizar las condiciones de los diferentes convenios.
Industria auxiliar
Aunque se diese entrada a nueva savia en la plantilla de los astilleros, la industria auxiliar continúa siendo una pieza indispensable para la ejecución de las obras en el naval de la ría y también en ese sentido los representantes de los trabajadores quieren que se recojan medidas en el programa de futuro que se abordará con la compañía. «No debe de verse a la industria auxiliar como una vía para la reducción de los costes, sino como un complemento a Navantia», afirma José Matesanz.
Las inversiones en I+D+i y la especialización de los centros -en este ámbito CC.?OO. defiende que la eólica marina sea un complemento a la construcción naval en las plantas de Puerto Real y Cádiz- son otras de las actuaciones a contemplar en el seno de un programa de futuro que tiene por objetivo sentar las bases para ahuyentar la situación crítica por la que está pasando actualmente.
Para CC.?OO., no menos importante que el desarrollo de un programa de futuro es el cumplimiento de los acuerdos en vigor, como los relativos a los derechos de las familias de las víctimas de asbestosis.