Llaves y carteras, los objetos que más extraviaron los ferrolanos en Navidades
12 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.«Un día te dejarás la cabeza», dicen muchas madres a sus atolondrados adolescentes. Y lo cierto es que no se llega a tal punto, pero casi. Y para prueba, la oficina municipal de objetos perdidos. Allí uno encuentra de todo. Pero lo más llamativo es el carrito de un bebé que lleva allí casi año y medio. La encargada de la tienda en la que se lo olvidaron fue quien lo depositó en la oficina para sorpresa de su custodio, Nicolás Villar, que lleva en ella tres años y dice que es una de las cosas más peculiares que le ha tocado guardar.
Aunque pueda parecer lo contrario dado la cantidad de comidas, cenas y compras propias de las recién extintas Navidades, Villar indica que los ferrolanos no han perdido más cosas que en cualquier otra época del año. No obstante, ganan por goleada las carteras con documentación, las llaves, los móviles y las gafas. Por este orden. El mismo que siguen las recuperaciones, tal y como prueban los datos recabados por el encargado de custodiar la oficina.
Más denuncias que apariciones
Esas cifras revelan que hay muchas más denuncias que apariciones. En concreto, hay unas 1.000 al año frente a las 350 o 400 objetos que se devuelven. Todo permanece en la oficina hasta que pasa en ella dos años. Entonces lo que tiene valor se subasta, mientras lo que no lo tiene se destruye.
Ante una pérdida, Villar recomienda formular una denuncia. Eso sí, «mejor dejar pasar una semana o diez días antes de ir a renovar la documentación, porque suele ser el plazo en el que aparece». Cada mes, este Policía Local hace una caja con lo que le van dejando. Pero como no podía ser de otra manera, la picaresca hizo que se cambiase la metodología en la oficina. «Ahora primero pido que me describan lo que han perdido y miro si tengo algo que coincida, porque antes venían los fijos y se intentaban apropiar de cosas», cuenta.
No obstante, anima a la gente para que «siempre se acuerde de que hay objetos perdidos. Yo les doy esperanza, porque se pueden encontrar. Hay cosas que uno lleva en la cartera y que son insustituibles, aunque solo tengan valor para uno», indica Villar, que añade que «la alegría que se llevan es enorme» y que «no es cierto eso de que no queda gente honrada». Como ejemplo, comenta que un día alguien le dejó un sobre con más de 2.000 euros que se había encontrado por la calle sin nombre. Y gracias a eso, el viajante que se lo había dejado en Ferrol pudo recuperarlo. Además dice que llevar objetos puede tener premio, porque si no aparece el dueño se le dan a quien los encontró. «Como esta cámara réflex que dejó aquí un paisano y que se la va a llevar a casa si a los dos años no viene el dueño». Así, sí que compensa.