Cuando aprender es una aventura

raquel freire PONTEDEUME / LA VOZ

FERROL

La escuela unitaria de Ombre dota de contexto cada una de sus lecciones

13 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

La creatividad y la enseñanza no tienen por qué estar reñidas. Prueba de ello es el método educativo del CEIP de Ombre en Pontedeume, donde cada lección se engloba dentro de una historia y un contexto propio. ¿El tema de estudio de la semana aborda la Edad Media?. Pues en Ombre los pequeños construyen una catedral y un castillo en el que jugar a damas y caballeros. ¿Qué ahora les toca estudiar la galaxia?. Pues que mejor manera de conocer los planetas que subidos a una auténtica nave espacial. En un lugar en el que la imaginación no tiene límites, donde los rotuladores gastados se convierten en fuertes mástiles de barcos y los tubos de pegamento usados se utilizan como sólidas columnas de edificios.

Siete alumnos

Esta pequeña escuela unitaria, ubicada en el corazón de las Fragas do Eume, cuenta con cinco niveles educativos, en los que se incluyen los tres cursos de infantil y los dos primeros de primaria. La escuela tiene tan solo siete alumnos y el cuerpo docente está formado por la tutora del centro, la especialista en lengua inglesa y la profesora de religión. Aunque cada alumno tiene unos objetivos curriculares diferentes en función de su edad y sus capacidades, los niños realizan también proyectos comunes en los que trabajan combinando naturaleza, ciencia y cultura. «Tenemos una ubicación excelente y es algo que hay que aprovechar. Por eso intentamos inculcar a los niños el amor y el respeto por la naturaleza», comentó Isabel García, directora y tutora del centro.

Así, el centro cuenta con un invernadero, en el que los niños pueden trabajar en el cultivo de hortalizas. El año pasado, tras haber crecido las plantas, el colegió decidió donar parte de su cosecha con el objetivo de fomentar en los niños valores como la tolerancia y la solidaridad, aportando su pequeño granito de arena a la Cocina Económica de Ferrol.

Del mismo modo y como parte del respeto por el medio ambiente, el colegio cuenta con un taller de reciclaje, denominado 3R y organizado bajo el lema Reducir, Reutilizar e Reciclar. Esta iniciativa dota de materiales de construcción a los menores, ya que los castillos, fortalezas y otras edificaciones realizadas se elaboran a partir de cartón reciclado.

Pequeños cocineros

En una escuela tan acogedora, tampoco podía faltar una cocina, por lo que el centro decidió restaurar esa antigua estancia, convirtiéndola en un espacio en el que los niños pueden elaborar menús y aprender recetas. Un lugar que de nuevo invita a viajar y a conocer nuevas culturas. En la semana de Japón, por ejemplo, el sushi se convirtió en el plato estrella de la carta. Recetas y platos que los menores elaboran con la participación directa de los padres, que ocupan un lugar muy importante en el centro: «Somos una comunidad educativa, todas las decisiones se toman al unísono con los progenitores, que están muy presentes en nuestro día a día, colaborando en muchos de los proyectos», dijo Isabel García.

Asimismo, la ayuda de los pequeños es primordial a la hora de elegir una nueva temática: «La verdad es que diría que la mayoría de las ideas surgen de los propios niños. Solo hay que escucharlos, ellos mismos te comentan sus propios intereses y a partir de ahí elaboramos una nueva historia», afirmó la directora.

Una propuesta escolar con la que sin duda los menores disfrutan aprendiendo, a través de una educación creativa, impartida con esmero y cariño.

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