Oportunismo

Beatriz García Couce
Beatriz Couce LA MIRILLAEN LA GRADA

FERROL

En la primavera del 2011, cuando los trabajadores del naval ferrolano comenzaron a advertir de la debacle que se avecinaba en los astilleros de la ría, el proyecto de construcción de un dique flotante para reparar grandes buques se erigió como principal demanda para el sector. Tras decenas de movilizaciones, promesas incumplidas, reuniones de alcaldes y comisiones de seguimiento que dejaron grandes momentos y testimonios gráficos hilarantes en la antigua Bazán, el proyecto no es que haya entrado en punto muerto, es que hace falta un milagro para que resucite. Después del cruce de papeles entre el Gobierno español -que como sus antecesores en el Ejecutivo nunca tuvo un deseo real de acometerlo- y Bruselas, las elecciones al Parlamento de la UE acabó de darle la puntilla.

Pese a que la división de Reparaciones ha sido siempre la cenicienta en la industria naval española, ahora, cuando los grandes programas militares han pasado a ser un recuerdo, no hay una intervención pública de los responsables de Navantia o de la SEPI en la que no se ponga el acento en la importancia de este negocio. Pero es un orgullo de pacotilla, oportunista, porque las inversiones para mejorar esta división siguen sin llegar.

Hace unos días que la ría dejaba una estampa inédita, con seis gaseros al mismo tiempo, cinco de ellos sometiéndose a reparación, generando faena para unas mil personas. No hay voluntad para que este negocio crezca. ¿Estará alguien esperando a estar en la oposición para volver a defender el dique?