La UE empieza en Ferrol

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón LA GÁRGOLA

FERROL

Que la clase política ha convertido las campañas electorales casi en un suplicio por la escasez de mensaje es una realidad. Tan patente como la cada vez mayor tendencia a la abstención por parte de una sociedad civil, en buena medida, hastiada y aburrida de promesas y cruces de reproches.

No es necesario una amplia encuesta para llegar a esa conclusión. Aunque cuando se hacen, el resultado también es así. Las charlas con amigos, familiares o lo que se escucha a primera hora de la mañana en cualquier cafetería es suficiente para entender la lejanía que hay en la actualidad entre los representantes de las diferentes siglas y el vecino. Como si habitasen esferas dispares.

En Ferrol, al igual que en otras partes, si la perspectiva es esa para unos comicios municipales o autonómicos, eche usted cuentas sobre el tirón que van a tener las elecciones europeas.

Salvo gran sorpresa, en las mesas va a haber bastante aburrimiento y muchas horas que matar hasta hacer el recuento.

Pero la realidad, el telón de fondo, es otro. Y bien distinto. La UE empieza en Ferrol, en esta esquina del continente. Y estamos cansados de ver y comprobar en dolorida carne propia que las decisiones estratégicas que se toman en Bruselas, fundamentalmente en el campo económico, tienen una repercusión directa en estos lares. ¿Por qué entonces no se le da importancia? Porque los primeros en olvidar, tras las votaciones, son los partidos. ¿Será a propósito? Igual.