Los proyectos del naval acumulan más de una década de espera

Beatriz García Couce
beatriz couce FERROL / LA VOZ

FERROL

JOSÉ PARDO

Los últimos gobiernos hicieron suyas promesas que siguen sin cumplir

30 mar 2014 . Actualizado a las 08:00 h.

El naval ferrolano lleva cuatro meses sumido en la paralización por la falta de carga de trabajo. Sin embargo, acumula mucho más tiempo esperando que se hagan realidad distintos proyectos que se han ido anunciado, y algunos de ellos modificando, por parte de diversas administraciones y hasta la fecha continúan en la carpeta del debe.

caída del veto

Tres gobiernos sin cumplir. Tras el desastre del Prestige, el Gobierno de José María Aznar celebró el 24 de enero del 2003 un consejo de ministros en A Coruña en el que aprobó solicitar a la UE que eliminase las restricciones que pesaban sobre el astillero de Fene para que pudiera fabricar todo tipo de buques. Aunque el entonces presidente de la SEPI, Ignacio Ruiz Jarabo, aseguró haber hecho gestiones ante el comisario de la Competencia, Mario Monti, nunca tuvieron carácter formal. Ya con José Luis Rodríguez Zapatero en el Gobierno, y tras el estallido de la crisis económica, este se comprometió a elevar esa petición a Bruselas, aprovechando la presidencia española de la UE. Tampoco en esta ocasión se pasó de meros contactos y, la esperanza se desvaneció definitivamente en junio del 2010 cuando el entonces presidente del Gobierno afirmó en el Congreso que levantar el veto era «muy difícil de conseguir». La demanda nunca ha dejado de estar en la agenda de Ferrolterra y, tras la llegada del equipo de Mariano Rajoy, el actual presidente de la SEPI, Ramón Aguirre, en su primera visita a Ferrol anunció su intención de que la prohibición cayese antes del 2015. «Voy a luchar por ello», afirmó en mayo del 2012. Hace dos días afirmó que la consulta formulada a Bruselas por el dique flotante también incluye la solicitud de supresión del veto. Tras años de espera, este caerá solo en ocho meses.

encargos

Los buques que no llegan. Tras una época de bum de contratos, en los que los astilleros de la ría ferrolana llegaron a emplear a más de 6.000 personas en las distintas obras en curso -entre personal directo y auxiliar- comenzó la sequía de encargos. Las gestiones en los concursos internacionales no fructificaron en nuevos pedidos. Entonces, los trabajadores del sector comenzaron a reclamar que se cumpliese la promesa pendiente de la última reconversión: en el pacto sellado por la mayoría de los sindicatos con el anterior presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles, se incluía el compromiso de encargar dos nuevas fragatas F-100. Se autorizó una pero la segunda está pendiente. En diciembre del 2011, en su debate de investidura, Rajoy aseguró que haría «un esfuerzo» para contratar la sexta fragata F-100. En los presupuestos del Estado para los dos últimos ejercicios no se ha consignado ni un euro ni para este barco ni para los Buques de Acción Marítima comprometidos para los astilleros gaditanos. Si bien se ha concretado el pedido de la petrolera Pemex para la construcción de un buque flotel, el último varapalo recibido por el astillero de Fene es quedar excluido de esta obra, por pertenecer al sector civil. Hace poco más de un mes, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunció que el Gobierno daría luz verde a la construcción de un nuevo buque militar que generará trabajo para los astilleros de Ferrol y Cádiz, pero desde entonces no se conocen más datos sobre las características del barco y cuándo se iniciará su fabricación.