Un encuentro de medalla de oro

Ana F. Cuba ORTIGUEIRA / LA VOZ

FERROL

Benito Ordóñez

La yudoca paralímpica Mónica Merenciano recibió ayer en Madrid al perro al que ha salvado la vida, un labrador ortegano de 5 años ciego

20 mar 2014 . Actualizado a las 14:15 h.

Boludo ya está con su dueña. El perro ortegano ciego, al que su propietario pretendía sacrificar, se encontró ayer con Mónica Merenciano, la yudoca paralímpica valenciana, invidente («Mi campo de visión es reducido, tengo un resto, no una ceguera total, explica»), que decidió adoptar al animal nada más saber de su existencia. «Todo ha ido muy bien, le he traído una pelota con un cascabel para podérsela lanzar y que juegue, parece que está contento con ella, dando vueltas por el parque», comentaba la triple medallista, a primera hora de la tarde de ayer, en El Retiro madrileño.

Junto a ella se encontraba Destina Hürriyet Lois, la joven de Ortigueira que acogió a Boludo mientras no se encontraba una familia de adopción. «Me está explicando cómo es, dice que es muy bueno. Tenía ya muchas ganas de conocerle y de verlo, no sabía cómo iba a reaccionar. Al principio es normal que le cueste un poquito adaptarse, pero me cuenta que se acostumbra rápido». Hasta el jueves, Mónica y Boludo se quedarán en Madrid. Después se trasladarán a Valencia, donde vive la atleta. «Tengo una casa con un patio y espacio para el perro... eso sí, va a notar el cambio de temperatura de Galicia a Levante, pero se adaptará», comenta, feliz por tener cerca a su nuevo amigo. Todo satisface, afirma. Las tres medallas de bronce obtenidas en las últimas Paralimpiadas, en Atenas, Pekín y Londres, «te llenan, pero de otra manera», sostiene. «Boludo me va a hacer compañía... cada cosa tiene su valor».

Su reto personal radica ahora en conocer e incorporar a su vida al perro con el que comparte una importante deficiencia visual. En el apartado profesional, su objetivo es «intentar ir a Río [las Paralimpiadas de 2016]». Antes deberá superar varias pruebas para conseguir la clasificación. Por delante quedan dos años y medio de intenso entrenamiento, que a partir de ahora, apunta, tendrá que compaginar con el cuidado de Boludo, al que ha preferido mantener el nombre, aunque prefiere llamarle Bolu.

Hace tan solo cinco días que Mónica se enteró, a través de la página de Facebook de la protectora pontevedresa Os Palleiros, de que un labrador de pelo blanco, sano, guapo y sin apenas resto de visión, corría el riesgo de ser sacrificado. No dudó ni un momento en hacerse cargo del animal. Como alguien le dijo al conocer la historia: «Estáis hechos el uno para la otra».

Una historia gestada en las redes

El veterinario al que el dueño de Boludo pidió que lo sacrificara, tras haberse quedado ciego, se negó a hacerlo. A través de la página de Facebook «Animales Ortegal en adopción, encontrados o abandonados» se enteró Destina, que lo compartió, además de acoger al perro. Y la historia llegó a la protectora Os Palleiros, amigos virtuales de Mónica. Todo esto ocurrió en unas cuantas horas y culminó ayer en un encuentro feliz en el parque del Retiro.