Cuatro establecimientos del centro con mucha historia recuerdan otras épocas
13 oct 2013 . Actualizado a las 12:26 h.En pocas semanas cerrará uno de los comercios más antiguos del centro, la tienda de electrodomésticos Couto, que llegó a ocupar tres esquinas en el entorno de la calle Real y que se ve abocada al cese por el concurso de acreedores en el que está Expert, la cadena a la que pertenece. Santiago Couto recuerda que sus padres y sus tíos llegaron a tener hasta una gran juguetería, aunque él tiene pocas esperanzas de poder reabrir algún día. «Las cosas están muy mal, para empezar ya no vive gente en el centro, ¿qué puedes vender entonces?», se lamenta.
El final de uno de los negocios más clásicos en A Magdalena no ha sorprendido al resto: «Es lo normal, algunos establecimientos hemos pasado varias guerras, pero esta crisis es lo más duro que nos ha tocado», reconoce Jorge Amador, la tercera generación de un negocio de vinos y alimentos selectos de la calle del Carmen.
Amador recuerda que su abuelo empezó a trabajar en el mismo local que ahora regenta cuando tenía 11 años. «Le tenían que poner un cajón para que llegase a todos los estantes, eran otros tiempos para todos, niños incluidos», cuenta en un café vecino, el Bonilla, que también atiende el heredero de los fundadores. El abuelo de Jorge Amador siguió progresando en el local hasta el año 1923, cuando pudo comprarlo, convertirse en el patrón y bautizarlo con el apellido familiar. A partir de ahí la saga continuó con un negocio que no estaba en los planes del dueño actual. «Yo estudiaba periodismo en Madrid, cuando estaba en el último curso vine a echar una mano provisionalmente y aquí me quedé, eso fue hace 34 años», explica.
Una historia que se repite en la biografía de José Rodríguez, propietario de una tienda de calzado casi con el mismo nombre (Pepe Rodríguez) que funciona desde el año 1937 en la calle Galiano. «Tengo 68 y ya estoy retirado, pero trabajé en el local durante 50 años», cuenta. Ahora es su mujer, María José Seco, la que se encarga de atender a la clientela.
«Es una pena que el centro esté así, aquí llegamos a tener 17 empleados», dice. Y recuerda que la calle Galiano era un gran centro comercial al aire libre, porque los autobuses dejaban a la gente venida de la comarca en lugares estratégicos que los obligaban a pasear ante sus escaparates. «A la ida o a la venida de la plaza de Armas siempre entraban, ahora la gente prefiere los centros comerciales, porque creen que aparcan de forma más sencilla», se lamenta. José tiene claro que no habrá relevo generacional en su caso: «Me salieron unas hijas muy buenas estudiantes, no me puedo quejar».
El café más antiguo
Detrás de la barra del café más antiguo de Ferrol, el Tupinamba, está el nieto del fundador: Paco Maceiras. «Desde el año 2000 lo llevo solo, pero hasta hace 13 años mi padre aún andaba por aquí, atendió el café hasta los 80 años, le gustaba mucho», explica ante las fotos antiguas en las que se ve a su tía ante una cafetera en el 1945. Tampoco ve un futuro muy claro para negocios con tanta historia como el suyo: «Los comercios del centro estamos en involución».
reportaje los herederos de negocios casi centenarios
«Hemos pasado varias guerras, pero esta crisis es lo más duro que nos ha tocado»