Incendios

Francisco Varela TAHONA

FERROL

05 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Con la excepción del gran incendio de la Fraga do Eume, las estadísticas muestran que se está dando un cambio positivo en las comarcas de Ferrol. Este verano apenas se han producido fuegos, a pesar de que las condiciones eran óptimas. Pero no es fruto de la casualidad ni de la política oficial sino de un gran giro sociológico, para bien, que se está produciendo en la zona rural. Paradójicamente, y la transformación está ligada al cultivo moderno del eucalipto, esa especie tan denostada por invasora. Los propietarios se han dado cuenta de su valor como materia prima de la pasta de papel. Siguiendo un proceso iniciado hace décadas en Ferrol, quizás recuperando viejas tradiciones de sindicalismo agrario anterior a la Guerra Civil, fueron naciendo pequeñas asociaciones en todos los municipios. Miembros de estos colectivos son los artífices del cambio: patrullan todo el verano los montes, que conocen al dedillo como nadie, y ponen en marcha la maquinaria de contraincendios si surge algún fuego. Apagado pronto, evita muchos gastos y que se extienda. Es, por tanto, el proceso inverso a lo ocurrido durante el franquismo cuando la dictadura se incautó de los montes vecinales en mano común para reforestarlos y la consecuencia fue que los nuevos bosques comenzaron a arder. Los habitantes de la zona rural les habían dado la espalda. Ahora es al revés, han vuelto a interesarse por el problema y la consecuencia es bien visible. A pesar de que oficialmente no se reconozca su gran tarea que da poca rentabilidad política.