El trabajo que no se ve en las procesiones

Antía Urgorri Serantes
ANTÍA URGORRI FERROL / LA VOZ

FERROL

ANGEL MANSO

Los preparativos de la Semana Santa exigen una dura labor que se prolonga de madrugada

28 mar 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

Mientras fuera llueve a cántaros, en el interior de la concatedral de San Julián, en la capilla de la Merced o en el local anexo a la iglesia de Dolores los preparativos de las procesiones no paran. De vez en cuando, alguien se acerca a la puerta, observa el cielo encapotado y regresa con la cara resignada: «Tanto trabajo para que luego no podamos salir».

Solo unas horas antes del inicio de la procesión de Nuestra Señora de los Cautivos, en la capilla de la Merced el trono que portará la imagen está listo. «Si deja de llover se hará la procesión completa, sino intentaremos al menos dar la vuelta a Amboage y sino le rezaremos aquí dentro de la capilla», explica fr. José Anido Rodríguez, o.de.m., miembro de la junta directiva de la Cofradía de la Merced.

La Virgen que procesionan, Nuestra Señora de los Cautivos, se encargó en el 2011 a un tallista sevillano, José María Hurtado. De ella, destaca, José Anido, el manto, que está hecho a partir del manto antiguo de la Virgen Blanca que la cofradía sacaba en la Semana Santa de los años cincuenta a setenta; y la corona de plata, que pertenecía a la Virgen de la Merced, que preside el altar.

A solo unos metros, en el galpón anexo a la iglesia de Dolores, el trabajo es aún más intenso. Hoy, Jueves Santo, si el tiempo lo permite la Cofradía de Dolores, una de las más antiguas de la ciudad, sacará a la calle a 1.100 capuchones y cinco pasos.

Como el espacio del que disponen en pequeño -antes contaban también de los bajos del Hospicio-, los tronos se colocan en orden de salida. Están rodeados de escaleras, cientos de flores y bolsas con pan y otros alimentos para sobrellevar la noche. «No se para ni de madrugada», explica Ignacio López, comisario de la cofradía. Un solo trono, por ejemplo el de la Oración en el Huerto, lleva hasta 2.500 claveles. Los tercios de mayores se visten en locales distribuidos por la ciudad y los niños en casa.

A media tarde ayer en la concatedral de San Julián se bajaba la imagen de la Virgen del Rosario para en su lugar colocar el monumento. La Cofradía del Santo Entierro sacará al santísimo Cristo Yacente mañana a las 19.00 horas. Una curiosidad, sus capuchones están doblados para evitar tapar al sepulcro. Lo explica Isabel Díaz-Robles, de Fertur, que organiza las visitas guiadas por la ciudad.

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