«Sin igualdad, no hay justicia»

Advierte de que en Haití la situación es dramática y pide solidaridad


ferrol / la voz

ciudadanos Estíbaliz ladrón de guevara y ortiz de urbina, misionera

Misionera perteneciente a la congregación de las Dominicas del Rosario, Estíbaliz Ladrón de Guevara y Ortiz de Urbina ha dedicado su vida a los más pobres entre los pobres. En la República Dominicana, con la atención puesta siempre, al mismo tiempo, en el vecino Haití, donde dice que la situación también es «dramática», ha pasado más de 30 años. Y estos días, de vuelta en España -donde permanecerá los próximos cinco años integrada en los órganos de coordinación de su orden, con sede en Madrid-, visita Ferrol, invitada por las responsables de Manos Unidas de la Diócesis, para dar a conocer su experiencia. «Sin igualdad, no hay justicia. No puede haberla», dice Estíbaliz, que hace un llamamiento a la solidaridad. «Yo sé que aquí en España se está viviendo una crisis muy profunda. Pero os aseguro que cuando ves la situación que sufre la gente en otros país, tienes la impresión de que la crisis no es ésta que aquí tenemos», comenta. Al llegar a la República Dominicana trabajó sobre todo con población rural de las zonas montañosas cafeteras. Pero pronto pasó a desarrollar su labor en los barrios marginales de Santo Domingo, donde se concentran muchos de los haitianos que huyen de su país con la esperanza de mejorar su situación... y no lo consiguen. Al mismo tiempo, trabajaba como profesora y psicóloga. Pero teniendo muy claro, siempre, que los pobres eran su prioridad.

«Y no sabéis lo importante que es para nosotros el apoyo de Manos Unidas de Mondoñedo-Ferrol. Sobre todo ahora, cuando las instituciones oficiales han reducido tanto su contribución a la ayuda humanitaria», comenta.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ferrol

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos

«Sin igualdad, no hay justicia»