Doble moral

Fernanda Tabarés N

FERROL

o puede la ideología justificar la nueva reforma del aborto con la que nos ha sobresaltado el PP. Es cierto que lo anunciaron en campaña, pero una siempre alberga la esperanza de que el sentido común se imponga a esa perspectiva moral de la realidad que acompaña a un ideario. Porque con el asunto del aborto hay varias verdades incuestionables.

1. Abortar no es ni de derechas ni de izquierdas. Acuden a este traumático recurso mujeres del PP y del PSOE, ahora y antes.

2. Muchas familias-de-orden se han opuesto en público al aborto y han recurrido a él en privado. Los viajes a clínicas londinenses, caras y discretas, no son una invención demagógica. Como tampoco los tugurios clandestinos sin garantías sanitarias a los que recurría el populacho.

3. La ahora alabada ley de supuestos facilitó terroríficas interrupciones de embarazos casi a término. El extremo más espeluznante fue el de una clínica catalana que promovió un macabro turismo del aborto para mujeres que habían traspasado todos los límites en sus civilizados países de origen.

4. Además proporcionó un lamentable armazón legislativo para la doble moral. Bastaba con decir que el embarazo estaba poniendo en riesgo la salud mental de la madre. El trámite se solventaba en un minuto con la firma de un impreso. Cualquier mujer que quisiera abortar lo hacía. Eso sí, los problemas psicológicos de la gestante eran más visibles en las clínicas privadas, previo paso por caja.

5. Las leyes restrictivas no reducen el número de abortos, el objetivo que, supongo, compartimos todos.

6. Miles de mujeres y hombres del PP no están de acuerdo con Gallardón. Fijo.