Al fin los comités de empresa de Navantia pudieron mantener la esperada entrevista con el conselleiro de Industria. Supongo que le expondrían lo mucho que el demandado dique flotante significa para Ferrol y comarcas. Pero ¿le dirían también el que realmente es el quid de la cuestión? Y es que el verdadero y más importante argumento está en la defensa de la supervivencia del departamento de Reparaciones. Sin duda, nuestra joya de la corona.
Sin ese dique el departamento de Reparaciones verá cortadas sus aspiraciones de estar en el mercado futuro de los gaseros de última generación, incluso también de las futuras construcciones de portacontenedores. Además, el dique resultaría el colchón necesario para paliar la falta de actividad a la que la empresa se verá abocada a partir de los próximos meses.
Sin embargo lo que me resulta mucho más preocupante es la supervivencia del propio departamento de Reparaciones. ¿Que no puede tener acceso a los gaseros de última generación? Bueno, efectivamente no es un paso al frente, más tampoco es un paso atrás, pues continúa estando en el mercado. ¿Qué hay trabajadores que tienen que sufrir un ERE temporal? De acuerdo, no deja de ser un revés importante, mas hay que considerar que se trataría de algo pasajero. El peligro real está en que podría suponer la muerte de Reparaciones. ¿Por qué? Pues porque, ante esa falta de trabajo, los que se supone que tendrían que ir regulados serían los trabajadores de las auxiliares y no los de la principal. Estos, en todo caso, tendrían que ir desplazados a donde hubiese trabajo, es decir, a Reparaciones. Y esta es la auténtica amenaza.
Porque esa nueva situación, haría que Reparaciones se colocase fuera de mercado, pues el elevado valor de la hora de trabajo de los fijos de plantilla, haría que no pudiese competir. Reparaciones está facturando entre 70?75 millones de euros anualmente (de ellos, el 80 % son salarios) y da ocupación a una media de 1.000?1.200 personas de forma directa y genera otros ingresos de forma inducida.
Navantia, no nos engañemos, no necesita un dique como el que demandamos. Ya tiene uno mayor en Cádiz. Quienes lo necesitamos somos nosotros, los ferrolterranos. Y por eso, tendremos que seguir luchando.