El programa para la musealización de los restos arqueológicos que se encontraron en el yacimiento romano de Caldoval, en el municipio de Mugardos, continúa su avance. El viernes de la semana pasada se reunió la comisión de seguimiento de esta iniciativa. Un organismo que integran el Concello, Reganosa y la Xunta, a través de la Consellería de Cultura. En el marco de este encuentro, las tres partes dieron luz verde a la redacción del proyecto para la construcción del edificio que albergará este patrimonio histórico de la comarca. Si todo transcurre según lo previsto, la empresa adjudicataria de estos trabajos los debería de tener rematados para el mes de junio.
La inversión estimada en esta infraestructura supera el millón de euros, que desembolsará íntegramente Reganosa en virtud de un convenio que firmó con el Ayuntamiento de Mugardos y con el Gobierno gallego. En esta cantidad está incluida, además de la construcción del nuevo museo, la urbanización de todo el entorno. La compañía gasista también aportará aproximadamente otros dos millones de euros para completar el resto de tareas que permitirán la exhibición de los restos romanos al público. En este sentido, el alcalde de Mugardos, Xosé Fernández Barcia, destaca la implicación de la empresa en la puesta en valor del patrimonio histórico del municipio.
Vestigios de una villa
Los restos romanos de Caldoval, que según los estudios realizados hasta ahora están fechados entre los siglos I y VI después de Cristo, vieron la luz después de que la compañía Reganosa iniciase la excavación arqueológica en el año 2001. Ocupan una superficie aproximada de mil metros cuadrados, distribuidos en dos áreas. Las principales hipótesis que baraja el equipo de arqueólogos que trabaja en la zona es que se trata de una villa. Entre los elementos que destacan de este núcleo poblacional por su buen estado de conservación son las termas, un gran patio, restos de muros, vasijas, ánforas y otros utensilios que protagonizaban la vida cotidiana en aquella época.
El calendario de las excavaciones comenzó hace ya más de una década. Por aquel entonces se descubrió en el terreno una estructura de 30 metros de largo y seis de ancho. Después se encontraría un segundo edificio que contaba con dos salas. En el 2004, todos los restos se trasladaron a un almacén. Los trabajos no finalizaron hasta entrado el 2006.