Beatriz Mato anunció para «antes do verán» el estreno de los edificios
02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los dos centros de día que la Xunta ha edificado en el barrio de Caranza, pero que mantiene inoperativos desde hace más de un año, sufren un nuevo retraso. La conselleira de Traballo e Benestar, Beatriz Mato, señaló que la puesta en marcha de ambos se producirá «evidentemente este ano e espero que sexa antes do verán».
Se refería así al edificio de As Telleiras y al de Juan de Austria. Sobre el primero, finalizado en junio del 2009 y pendiente del traspaso del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) al Consorcio Galego de Benestar, señaló que «estamos a piques de levar diante do notario o documento de compravenda». Para el segundo, que aguarda desde hace meses la contratación de su gestión, «agora estamos en conversas co Concello para elaborar o contrato de xestión». Entre ambas, sumarán 110 plazas para mayores.
Se trata de un nuevo aplazamiento sobre las previsiones de la Xunta, que pasaban por abrir ambas dotaciones sociales el pasado año. Sobre la construcción de un tercer centro de día, el de Canido, -sobre el que el pleno ferrolano aprobó por unanimidad el pasado jueves una moción instando a cumplir su compromiso de construirlo-, la conselleira reconoció que todavía no hay previsiones: «Canido aínda non», se limitó a decir. Además, eludió referirse a la escuela infantil que demandan Concello y vecinos para Esteiro.
La conselleira defendió que el compromiso con Ferrol es «incuestionable» tras haber invertido «preto de tres millóns de euros en infraestructuras sociais» en los últimos dos años.
1,6 millones para la residencia
En este sentido, anunció también la próxima inversión de 1,6 millones de euros en la rehabilitación de la residencia de la tercera edad de Caranza, que presenta graves deficiencias.
La conselleira protagonizó ayer una de las ponencias del día de clausura de las decimoterceras Xornadas galegas sobre condicións de traballo e saúde, que organiza la Asociación de Graduados Sociales de Ferrol y la Facultad de Ciencias del Trabajo. En ellas reconoció que a pesar del grado de compromiso de instituciones y empresas «o obxectivo máximo de incidencia cero é un obxectivo demasiado ideal para que sexa unha realidade».