Alonso López

Francisco Varela

FERROL

Que una calle lleve el nombre de un ilustre no garantiza su memoria. Ahí tenemos a José Alonso López. Ha pasado el bicentenario de la Constitución de Cádiz sin que a Alonso, cuya calle es una de las principales de Canido, fuera reivindicado por los ferrolanos como uno de los diputados liberales que más trabajó en las sesiones constituyentes. Bien es cierto que siguió la misma suerte que la carta magna cuando regresó el infausto rey Fernando. Derogó el texto y persiguió a quienes se opusieron a su decisión, entre ellos Alonso López que tuvo que huir a Inglaterra. El ferrolano Emilio Balás fue su biógrafo y luego el historiador Guillermo Llorca, que lo incluye en su libro Ferroláns . Un personaje singular este hombre nacido en 1763, uno de aquellos marinos ilustrados que le daban a todo. Era matemático y como tal participó en la expedición que midió el meridiano, ingeniero también, hablaba idiomas. Además de activo político liberal de las constituyentes también fue un hombre de acción porque integró la junta de defensa de Ferrol contra las tropas napoleónicas que asediaban la ciudad en 1808. Detenido por los invasores, escapó y se llevó los planos de la plaza y del castillo de San Felipe. Impulsó la industria local porque a él se debe la ceca de Xuvia. Pero, como el marqués de Sargadelos, no gustaba por anticlerical a los de siempre, que a su muerte montaron una especie de santa compaña, como si su alma en pena vagase por Canido. De niño en el barrio pensaba yo que con ese nombre -Alonso López, ¡qué común!- no podía ser muy importante, viendo la pasión con la que otros ferrolanos reforman sus apellidos para hacerlos compuestos, con guión en medio. De adulto me atrajo su figura y me viene a la memoria lo que dice el historiador Alfredo Martín sobre los ilustrados ferrolanos: Eran pocos y rodeados de fuerzas negras, de ahí la relevancia de Alonso López muy por encima de otros constituyentes de entonces y ahora.