Recuperando la vieja tradición

Alba Lago CERDIDO/LA VOZ.

FERROL

La asociación Restauraciones Amigos de Casares trabaja para reparar maquinaria que era empleada en los trabajos agrícolas

26 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En la parroquia de Os Casás (Cerdido) todavía ondea una bandera española como muestra del orgullo que la población siente por la Roja y el papel jugado por ella en el Mundial. Sin embargo, una persona que se encuentra muy ligada a este lugar confiesa sin reparos que se perdió la semifinal contra Alemania por atender a una afición para él más poderosa que la futbolística. La de restaurar diferentes piezas de maquinaria agrícola que antiguamente eran empleadas en la labor de la malla.

Este apasionado de la tradición es Conrado Gil Gómez, presidente de la asociación Restauraciones Amigos de Casares, aunque los demás miembros se refieren a él como O Comandante. El nacimiento oficial de la entidad se produjo este año, pero su historia se viene gestando desde un día del 2006 en el que Conrado se encontraba en el bar con varios conocidos de la zona y vieron en la televisión cómo en algunos lugares se estaban recuperando este tipo de trabajos. El interrogante «¿por que non podemos facelo aquí?» no se hizo esperar, y con el surgió un proyecto que no deja de crecer con el paso del tiempo.

Las primeras piezas

A partir de ese momento, nueve amigos se pusieron manos a la obra para hacerse con las primeras piezas: una malladora y un motor, para ser más exactos, un modelo inglés de 1928 de la marca Lister.

Con ellas celebraron en septiembre de 2007 la primera edición de la Malla Tradicional dos Casás, con el objetivo de que los más jóvenes pudiesen descubrir el modo en el que se llevaba a cabo la tarea y los mayores rememorasen la experiencia.

Una cita que se ha venido repitiendo cada año y que el segundo fin de semana de este mes llegó a la cuarta entrega. Mientras tanto, fue aumentando la lista de máquinas conseguidas, hasta alcanzar una colección compuesta por dos malladoras, dos limpiadoras, un par de grupos electrógenos y quince motores, de los cuales ocho aún están pendientes de restauración. Entre ellos, un modelo Ford de la década de 1920, una de las piezas estrella de la colección que Conrado muestra con orgullo.

La asociación, constituida ahora por diez miembros, espera llegar a convocar en algún momento una feria anual en la que también participen otras agrupaciones de este tipo. Así pues, no cesa su empeño en seguir trabajando, el mismo empeño que le impidió a Conrado olvidarse de un motor que fallaba y ver cómo la Selección hacía historia.